*El ser humano no tiene mayor enemigo que él mismo. Camelot.

DOS ULTIMAS Y NOS VAMOS

El mundo judicial está pasmado. Javier Duarte de Ochoa va ganando los rounds primeros, los de tanteo, que decía Sony Alarcón ocurren en el boxeo, las cámaras congresistas han pegado el grito en el cielo, algunas voces piden la renuncia del procurador general de la Republica, porque cuando Duarte y su abogado se enfrentaron a sus acusadores en el primer round, pues nomas les hizo dos preguntitas que no supieron responder, y como no supieron responder los fiscales, el Juez les dio su zarandeada, como cuando Fox llegó a Venezuela a regañar al otro inútil de Maduro y le han nombrado Persona Non Grata, que eso para Fox es un privilegio y un honor, que un macuarro de estos te saque tarjeta roja. Han calmado las aguas, aunque en Orizaba llovió atípicamente, nos llegó una Tormenta Perfecta, que inundó algunas calles abajeñas y entró a una Clínica del IMSS, donde evacuaron pacientes. En el proceso contra JDO, al paso que van, le van a quedar a deber y van a tener que darle el cambio. Jairo Calixto Albarrán (Milenio), comenta que los fiscales de la PGR se comportaron ante los abogados de Duarte, como México contra Chile (0-7). La otra nota fue que en su mochila cargaba un botiquín de medicamentos contra la depresión, que parecía la mochila de Farmacias del Ahorro, te queremos bien. Siempre se habló, cuando gobernaba Veracruz, que sufría depresión y necesitaba los ansiolíticos y todas esas cosillas que te hacen ver la vida de otra manera. Quitando eso, las noticias ahora se deben avocar en contra del secretario del socavón, Gerardo Ruiz Esparza, que el presidente se niega a renunciar. Sucede que el muy habilón ofreció 500 mil pesos por cada fallecido, la familia buscó un abogado que, con el apoyo de los medios, donde concelebraron ayer la rueda de prensa, van por mucho más. Si este accidente hubiera ocurrido en Estados Unidos, donde las leyes son de a deveras, los abogados gringos ya afilarían los dientes con demandas millonarias. Es tiempo que eso suceda en México, ya basta de que alguien le ponga precio a tus vidas, allí quedaron dolidas y enlutadas una madre y una hija y creo que tres pequeños, a los que hay que garantizar su educación hasta que se reciban. Se espera que este abogado les exprima todo lo que contempla la ley, que por ahí finque responsabilidades. Una ampliación de un proyecto que costó 2 mil millones y a los 3 meses colapsó, solo aquí en México.

CANTINFLAS

Nada hay mas sano como un domingo cuando, al prender el Canal de las Estrellas, vea uno una cinta del gran Mario Moreno Cantinflas, aquel que decía Chaplin era mejor que él. Que no había más mimo que el nuestro mexicano. En 1940 Cantinflas protagonizó la película ‘Allí Está El Detalle’, papel que sería un parteaguas en su carrera. Su personaje, también llamado Cantinflas, nombre que él mismo se puso, porque en las cantinas se inflaba mucho, hablaba como Groucho Marx pero además mostraba los ademanes físicos de Charlie Chaplin. Probablemente era su dominio de la comedia tanto física como verbal que llevó a Chaplin a designarlo como el mejor cómico vivo. El orizabeño Tavo Rodriguez, alguna vez me comentó que Cantinflas donó una presentación suya en el Toreo de Orizaba, el antiguo de la Calle Real, antes que el ingeniero Luis Gutiérrez Príncipe hiciera el majestuoso nuevo, aquel se cayó cuando el Temblor lo terminó de derrumbar, o dejarlo inhabilitado, allí donde también alguna vez llegó el gran Manolete, tiempo que se hospedaban en el hotel De France de la Calle Real, propiedad ahora de Nicolás Granja, pero esas son historias para que las cuente el Vale Lamoglia, experto en toros, gesto que se le agradeció por siempre al gran Cantinflas. Uno puede admirar que las generaciones nuevas lo ven como un grande. Ahora veo esta cinta en la tele. Debo decir que tuve la fortuna de saludarle una vez. Hace muchos años visitaba a un familiar en el Hospital Ángeles de la capital. Le vi caminar todo elegante, bien trajeado, la personalidad de Mario Moreno hacía que la gente volteara y le saludara. No me quedé fijo, caminé unos pasos y le extendí la mano, le dije: ‘Es un gran honor saludarle, maestro’. Devolvió el saludo y agradeció el gesto. Le vi caminar, cuando se dirigía hacia los cuartos hospitalarios como aquel Charles Chaplin clásico, que con su bombín y su bastón irradiaban personalidad de gente grande. Así le conocí, y estreché su mano. No me la lavé por varios días. Me sincero.

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