Agenda Ciudadana, Pensar Global y Actuar Local”, es una crónica de los hechos más sobresalientes registrados en mis artículos editoriales de los últimos años, que nos refrenda que, en prácticamente todos los temas abordados, la ciudadanía está ausente de las decisiones que le afectan; de las decisiones que desde el poder toman los gobernantes, legisladores, líderes empresariales, sindicales; todo aquel, que tiene poder de influir porque está organizado y preparado para actuar. La ciudadanía no está ni organizada ni preparada para participar, ése es su talón de Aquiles.

Porque la democracia, no se limita al plano electoral, en donde sí se han logrado avances; una democracia plena, contempla un espectro mucho más amplio, de igualdad de oportunidades para todos, en salud, educación, empleo, vivienda, entre los principales, que en México no hemos visto llegar, porque fuera de lo electoral, nuestra democracia está incompleta y lo seguirá estando mientras no tengamos la ciudadanía informada y participativa que el país necesita.
Tenemos que asumir de ya, que no habrá desarrollo político, social y económico sin ciudadanía, y para ello, la ciudadanía tiene que estar informada y no perderse en un mundo de noticias, fuera de contexto, que siguen las más diversas direcciones.
El antídoto ante todo lo que nos está asfixiando: corrupción, violencia, pobreza, desigualdad, distancia entre gobernantes y gobernados, y el peor flagelo, el que mayormente nos agravia a todos los mexicanos, la impunidad, solo podrán combatirse construyendo ciudadanía, la crucial empresa de formar ciudadanos con conciencia crítica y ética desde la escuela básica, y como en los programas de la SEP, tener programas para capacitación de adultos. Nadie debe quedar fuera.
Necesitamos una ciudadanía participativa, preparada, informada, capaz de establecer un nuevo dialogo con el gobierno: propositivo, respetuoso, pero también enérgico y tenaz. Una ciudadanía que sepa hacerse escuchar y hacer valer sus derechos frente a la autoridad.
Si el ciudadano demanda y propone, pero también se opone; si cumple con el papel de contraloría social llevando a cabo el seguimiento al ejercicio de gobierno; si con su participación en lo público, se vuelve un contrapeso al poder omnímodo de los gobiernos y sus partidos; si se convierte en un auténtico contrapoder frente al poder institucionalizado, entonces no tendremos más la impunidad que hoy vemos florecer, porque el gobierno no será más juez y parte.

El otro gran tema es la cultura de la legalidad. Tenemos que asumir que en México se carece de autoridad para hablar de respeto a la ley, porque esta premisa ha estado ausente del poder político, de los grupos de poder y de la propia sociedad.
Si la participación ciudadana, es la asignatura pendiente de nuestra democracia, la cultura de la legalidad constituye la brújula indispensable para dar sentido y rumbo a la participación social.

Ninguna de las dos son tarea fácil, son complejas y de resultados graduales, pero tenemos que acometerla los ciudadanos, y dejar de esperar que las soluciones mágicas vengan de los políticos, porque entonces nada cambiará
Agenda Ciudadana, Pensar Global, Actuar Local, retrata una época de cambios en múltiples aspectos de nuestra vida ciudadana y política, que no podemos permitir que se borren de la memoria colectiva, porque retenerlos nos conmina a actuar y no caer en la apatía y la indiferencia en esta época en que ronda la desesperanza.

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