En lo que son peras o manzanas, México ni sale ni entra, ni picha ni deja batear, aunque Amlito diga: “Por eso tengo confianza, tengo fe, soy optimista porque sé muy bien, es una recta de 95, 100 millas acabar con la corrupción y acabar con la impunidad. A ver si van a batear esa, 100 millas por hora, una lisa, una recta y con moña y así nos va a alcanzar el presupuesto, vamos a tener presupuesto suficiente para enfrentar los grandes y graves problemas nacionales”. Y dizque luego pidió a los ciudadanos un poco de paciencia porque encontró “un cochinero que va a llevar tiempo limpiar”. ¿En serio?

Entretanto, el país se va ahogando en manifestaciones, en violaciones de todo tipo, en valemadrismo, la ley vale purito carajos puesto que simplemente no se aplica; pecamos y, luego, Dios perdona cuanta madre y no pasa nada, sigamos robando y haciendo de las nuestras, total, las autoridades, empezando por el presidente lo dejan a las buenas conciencias de la población, vendrá un milagro y nos caerá la iluminación de las buenas nuevas, donde se establecerán “las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un hermoso futuro de amor y paz…” ¡Ajá!

Insisto, en lo que son peras o manzanas, por lo pronto Amlito ya puso en marcha la entrega de la nueva canasta básica con la que se apoyará a comunidades marginadas, y pa’ que quede claro que va en serio, se pasó de 23 a 40 nuevos productos a precios bajos. Ahí nomás, Chato. En un México que según el Coneval, entre el segundo y tercer trimestre de 2018, el número de mexicanos en pobreza laboral aumentó de 38.5 a 39.3 por ciento, es decir, su salario no fue suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria. (sinembargo.mx, 13-11-18).

No hay problema, vamos despacito. En 2018, la canasta básica en comunidades rurales se formaba de 23 productos: chiles jalapeños, chipotle, rajas, leche en polvo, atún, sardina, aceite vegetal, maíz, arroz, frijol, azúcar, harina de maíz, sal de mesa, avena, café soluble, harina de trigo, chocolate en polvo, galletas marías, café soluble, pasta, lentejas, jabón, papel higiénico, pasta de dientes. Pos ¿qué creen? La familia hora disfrutará de gelatina, frutas deshidratadas, carnes de res, puerco y pollo, tostadas, pan de caja y dulce, huevo fresco, pescado seco. Incluso golosinas de amaranto y cacahuate, el puro de tomate, agua purificada, garbanzos, soya, chícharos, pilas, cuadros básicos de frutas y verduras. ¡Chingón! ¡Pa’ qué más! Si quieren más, pos a trabajar, y no delinquen, hijos míos. En un país donde el salario mínimo es tan bajo, que aún y con el aumento (a 102.68 pesos diarios) anunciado para 2019 seguirá siendo uno de los más precarios de América Latina. Inclusive, la meta prevista para 2024 (176 pesos diarios) será insuficiente para colocar a México a la par que países como Argentina, Chile o Guatemala. (sinembargo.mx, 29-01-19). Grandioso. Sólo falta que trafiquemos la canasta básica, chance y salga mejor, y nos alcance pa’ ir de compras a los centros o plazas comerciales…

Seamos pacientes, al menos de los dientes pa’ fuera, dicen. El escritor Jostein Gaarder dijo que el ser humano no vive sólo de pan. Necesitamos amor y cuidados, y encontrar una respuesta a quiénes somos y por qué vivimos. No, pos sí… Y René de Chateaubriand mencionó que la justicia es el pan del pueblo; siempre está hambriento de ella. ¿Con quién se queda? ¿Con melón o con sandía? ¿Con peras o manzanas? ¿O con unas chelas muertas de frías o esperamos a estar muertos de frío? Es decir, bien fritos ante los movimientos telúricos de malandrines, políticos e intereses económicos.

Porque acuérdense que no sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago, ¿o no Woody Allen?

Los días y los temas

Andando por estas “vías crucis”, Amlito dio luz verde a la Estrategia Nacional de Lectura, y dijo que “estamos promoviendo la lectura porque necesitamos fortalecer valores culturales, morales, espirituales, no sólo de pan vive el hombre. Entonces son las dos cosas, mejorar las condiciones de vida y de trabajo y también fortalecer los valores porque si no el programa, nuestra política estaría coja, estaría nada más fincada en un solo pie y se requieren los dos, lo material y lo espiritual”.

Su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, señaló que “un libro puede ser un camino para ser mejores personas, mejores mexicanos, la lectura despierta la conciencia y la imaginación, nos invita a reflexionar, a sentir, nos hace gozar, nos hace recordar o llorar; la lectura puede darnos paz, es un vehículo para la paz: nadie que está leyendo está pegando, pateando o agrediendo a alguien, lean, lean todo lo que puedan; poesía, cuento, un ensayo, un periódico, el libro de texto, el libro que sea, es un compañero, es un cómplice, vayan a las bibliotecas, aprendan, cultiven su interior”.

Ta güeno, pero pancita llena, corazón contento, por lo menos para millones de mexicanos en la extrema pobreza. Como dijo Georges Duhamel: “Cuando se lee un libro según qué estado de ánimo, sólo se encuentran en él interpretaciones de ese estado”.

Esperemos que la dichosa Estrategia Nacional de Lectura que consta de tres ejes fundamentales: el formativo, el sociocultural y de comunicación, dé resultados. Tiempo al tiempo.

Por cierto, no se trata de leer por leer, caramba. Dijera Plinio el Joven: leed mucho, pero no muchas cosas. ¿Entienden Méndez…? Ya saben que el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’, dijera Jorge Luis Borges. ¿O les explico Federico?

De cinismo y anexas

Ya con esta me voy yendo. Les cuento que un día leí que fumar era malo y dejé de fumar. Otro día leí que beber era malo y dejé de beber. En otra ocasión leí que hacer el amor era malo y deje de leer. Lo leí por ahí, y se los comparto.

Por cierto, un día voy a la librería y pregunto:

-Hola, tiene el libro “¿Cómo evitar el cansancio?”

-Lo siento, está agotado.

Ahí se ven. O me invitan pa’ los tamales.