A menos de dos semanas de que se lleve a cabo la elección de diputados federales, la maquinaria del PRI será puesta a prueba máxima, como se le expuso hace quince años o dos sexenios y medio (creo que ya el tiempo en partidos debe medirse en sexenios). La diferencia es que en el 2000, la gente tenía una opción y apostó a ella… hoy, además de ser un comicio totalmente atípico, intermedio, donde no hubo campañas ostentosas, el electorado está saturado de opciones… vamos, por distrito, mínimo tendrá 8 y máximo, unas diez alternativas… y eso, es ventaja para el PRI.
II
Si hay un partido que sabe de estructura y organización, ése es el PRI. Con estos dos elementos, ya tiene ventaja por encima de muchos de sus contrincantes, en especial en los de nuevo registro como el PES (siempre que veo sus siglas, recuerdo más a Kalimán con su Percepción Extra Sensorial que Encuentro Social) o el Humanista. También la tiene sobre partidos con más tiempo como PT, PRD, Movimiento Ciudadano, incluso por encima de Morena.
En el caso del PAN, este partido concentra su potencial en determinados distritos como son Veracruz (XII y IV), Córdoba, Orizaba y Tantoyuca… pero nada más.
III
En Veracruz, distrito XII, Anilú Ingram no compite contra Gabriela Ramírez, convaleciente… realmente la candidata del PRI compite contra el PAN, partido que hizo del Puerto en gran parte de los 90, su coto de poder donde ha tenido altas y bajas en los puestos públicos en disputa electoral.
Anilú apuesta a dos cosas: La primera, a la estructura y organización del partido que la postula; y la otra, quizás la más importante en estos tiempos de crisis de credibilidad que vive la mayoría de los partidos (si no es que todos), a su carisma o don de gente, elemento sumamente importante en estas campañas de a pie y de contacto directo con la sociedad… una breve plática con un ciudadano puede significar un voto a favor si se tiene carisma, si no, por más rollo que le echen al ciudadano, puede contabilizar un sufragio en contra.
IV
Hay quienes dicen que Xalapa urbano está en riesgo. Lo dudo. Elizabeth Morales es una especie de Cuauhtémoc Blanco de la política: Es odiada o adorada.
La odian aquéllos a los que no se sometió a “convenios publicitarios” ofensivos que más que eso parecían chantajes; la odian los otros que consideran que hubo corrupción en su administración pero todo ha sido mediático y nada jurídico; la odian esos grupos políticos que ven en ella a un individuo con un sólo “ismo” a quien responder: Priismo… no hay duartismo, no hay fidelismo, no hay yunismo…
La adora esa gente que ayudó en la colonia, en el fraccionamiento, donde llevó una calle, una pavimentación, un drenaje, que por supuesto, la clase media alta, el reportero que no sale de Palacio de Gobierno, del Ayuntamiento, del Congreso, no conoce.
Una derrota de Elizabeth Morales sería una derrota del PRI municipal, de Américo, del PRI estatal y hasta de Duarte. Un triunfo de Elizabeth devolvería al PRI la curul de la capital del estado que hoy ostenta Uriel Flores Aguayo.
V
Córdoba, Orizaba y Tantoyuca, están complicados para el PRI. Algunos dicen que también Coatepec, pero perder este distrito sería como convidar de la derrota a Pepe Yunes Zorrilla por ser la principal figura de esta zona.
En el caso de Veracruz distrito IV, sospechan que los ataques contra Paco Gutiérrez implican una sola cosa: El crecimiento del panista con relación a la verde-priista. Es una ley general: Atacar al candidato que va en la punta.
En pocas palabras, los cálculos a ojo de buen cubero del priismo local se concentran en 14 distritos ganados como mínimo y 17 como máximo, siempre y cuando la organización y la estructura trabajen como reloj y si a ello se le agrega el activismo que cada militante tiene como obligación hacer, en una de ésas, con todo y el malestar que se tiene en contra del presidente y el gobernador, ¡el PRI gana!