Lugar:
Fuente:
24 Horas

El Atlético de Madrid se recompuso a lo grande del partido de Liga de Campeones del pasado martes y también al 1-0 de Diop a la media hora para firmar un triunfo merecido, decantado por la velocidad y pegada de Torres y Griezmann y la inspiración de Koke, que sentenció el pulso.

En cuanto el cuadro rojiblanco remontó, con tantos de ‘El Niño’ y el francés, el anfitrión ya no supo responder. El Espanyol acabó con todos sus delanteros, pero se quedó sin un triunfo clave para acercarse a la permanencia. La victoria fue para el bloque madrileño, que sí mantiene su escalada hacia el liderato de Liga.

Galca presentó un equipo serio, ordenado y sin riesgos. Los de Simeone tenían dificultades para exhibir su calidad y conectar con sus delanteros. Aun así, el cuadro rojiblanco no tardó en explotar la presencia de Torres y Griezmann. El primero, en el minuto 17, mandó el balón al larguero tras sentar a los centrales locales.

En el 21, mientras el estadio recordaba la memoria de Daniel Jarque, fue Carrasco el que tuvo otra ocasión de adelantarse. Pau López estuvo atento y se estiró para desviar su latigazo desde la frontal. El Espanyol no perdía la paciencia y tocaba con tranquilidad.

Su apuesta puso a Oblak bajo los focos en varias ocasiones: un disparo de Gerard Moreno y otro de Marco Asensio. Pero fue Diop, en el 29, el que superó de cabeza al portero esloveno. Es el tercer gol consecutivo que el mediocentro senegalés marca tras un córner. Una variación táctica de Galca claramente exitosa.

De todos modos, el Atlético de Madrid tardó cinco minutos en empatar el encuentro en Cornellà-El Prat. Fernando Torres controló un pase largo de Koke y aprovechó su velocidad para disponer de una opción clara. El atacante envió un balón cruzado ante el que Pau no pudo hacer nada.

En los compases finales de la primera mitad, ambos equipos pudieron ampliar su ventaja con remates de cabeza. Ni Griezmann ni Víctor Sánchez lo lograron. En la reanudación, el ritmo del choque bajó notablemente. Quizá al Atlético le pesaban las piernas tras la Champions del martes.

O puede que no. Puede que fuera sólo un inciso en el pulso. Porque la jugada que fabricó en un metro cuadro fue para enmarcar. Empezaron Torres y Augusto, que dejaron en una posición privilegiada a Koke. El tercer capitán rojiblanco creó un pase milimétrico a Griezmann y el francés, con velocidad y puntería, firmó el 1-2.

Prácticamente una coreografía, rápida, incisiva y letal, para cambiar el signo del partido a falta de media hora. Simeone no quería bajones físicos y refrescó su once con Correa y Thomas. Galca, por su parte, daba entrada a Caicedo por Rubén Duarte: el entrenador rumano estaba obligado a ir a por el empate.

Los catalanes, sin embargo, se colapsaban ante la defensa del Atlético. El Espanyol no tenía ideas ni fluidez para superar sus líneas. Estaba incómodo. Y su rival no se limitaba a esperar atrás. El técnico local dio una vuelta más de tuerca a su ataque y sacó a Mamadou. Ahora sí, sus tres delanteros estaban en el césped.

Los de Simeone tenían el control absoluto del encuentro. Aprovechaban los espacios a la perfección y en más de una ocasión disfrutaron de oportunidades claras, de Torres y Correa, para sumar el tercer tanto de la tarde. Oblak apenas tuvo que intervenir. Un disparo con intenciones de Moreno en el 87 fue su mayor examen.

La sentencia llegó en el 88. Koke, otro de los grandes protagonistas, cerró el partido después de un complejo centro de Torres. La afición perica empezó a desfilar.