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Excélsior

La generosidad del papa Francisco ha hecho posible que durante este verano boreal decenas de personas sin hogar de Roma gocen de un día en la playa y coman pizza por la noche.

El administrador oficial de limosnas del pontífice, el arzobispo polaco Konrad Krajewski, dijo en declaraciones publicadas el domingo por al diario La Stampa que él mismo conduce una furgoneta con unas 10 personas a una playa cerca de Roma para que naden en el mar, tomen el sol y en el camino de regreso, cenen en una pizzería.

El Vaticano suministra los trajes de baño y las toallas.

Krajewski declaró el domingo a la radio estatal italiana que los paseos playeros ofrecidos por el Vaticano buscan mostrar que los indigentes tienen un «deseo de una vida normal».

Muchos de ellos viven cerca de Ciudad del Vaticano.

Por órdenes de Francisco, tienen derecho a ducharse y cortarse el cabello en los límites de la plaza de San Pedro.

Con la ayuda de la Guardia Suiza, Krajewski también distribuye comidas calientes a personas sin hogar en las estaciones de trenes italianas.