ANIVERSARIOS LATINOAMERICANOS. (V)

Novela con rasgos autobiográficos, donde aparecerán verdades y mentiras, imaginaciones, invenciones, realidades mezcladas con fantasías, personajes reales que conviven con personajes ficticios, una novela escrita con pasión y genialidad, porque la pasión, el amor y el recuerdo de lo vivido originó ésta historia melodramática. Una vez publicada en el año 1977: “La tía Julia y el escribidor”, provocó todo tipo de sentimientos e incluso la propia protagonista de la obra Julia Urquidi Illanes, escribió un libro donde pretendió decir lo que ella sintió que Vargas Llosa no dijo, ante todo este ambiente de confusión, Mario Vargas Llosa sobre la novela apuntó:

“No se escriben novelas para contar la vida sino para transformarla, añadiéndole algo. Partí de algunas experiencias aún vivas en mi memoria y estimulantes para mi imaginación y fantaseé de manera muy infiel esos materiales de trabajo.” (Mario Vargas Llosa, La verdad de las mentiras, Seix-Barral, Barcelona, 1990.)

“La tía Julia y el escribidor” es una de las novelas de Vargas Llosa que más he disfrutado, la obra se lee a dos ritmos, en los capítulos impares conoceremos al joven Varguitas quien en la historia tiene 18 años de edad, estudia derecho en la Universidad de San Marcos y trabaja en la radio Panamericana siendo el encargado de realizar los boletines informativos que circulan a cada hora. Julia es una guapa mujer que en la novela tiene 32 años de edad, recién divorciada, hermana de Olga quien está casada con Luis Llosa, el famoso tío Lucho de Varguitas.

En los capítulos pares el escribidor nos narra las historias escritas por un personaje al que le da vida llamado Pedro Camacho, quien es un reconocido folletinista boliviano contratado por los dueños de la radio donde trabaja Varguitas, para que escriba radioteatros. Los radioteatros de Pedro Camacho se vuelven los más escuchados en todo el Perú, las historias al inicio son fascinantes y como al concluir cada capítulo no se conoce el final de la historia, el lector se va a leer el siguiente capítulo con ansiedad de seguir avanzando y conocer que pasó con Varguitas y la tía Julia, y que pasará con el famoso y enigmático personaje Pedro Camacho.

Julia se acababa de divorciar y se fue una temporada al Perú a casa de su hermana Olga y su cuñado Lucho. Varguitas era el niño-joven consentido de la familia, todos tenían mucha esperanza en un gran futuro por ser un ferviente lector e incipiente escritor de cuentos. Julia además de guapa y carismática tenía un carácter que fácilmente maravillaba a las personas, al inicio a Varguitas no le agradó porque la tía Julia lo trató como a un niño, al paso de los días Julia le pidió la acompañara al cine, se empezaron a conocer, platicar, y se fue estableciendo una bonita relación de amistad y un enorme entendimiento entre el joven lector y escritor, y la guapa, agradable y experimentada tía Julia.

Mientras en los capítulos impares vamos poco a poco conociendo el surgimiento de una pasión incontrolable. En el capítulo II nos encontramos en los preparativos de una boda limeña que se realizará entre la bella Elianita y el pelirrojo Antúnez. El Doctor Alberto Quinteros es quien junto al narrador nos cuentan los pormenores de la boda, agregando el dato que el Doctor Quinteros es tío de la bella Elianita. Después de describir los excesivos gastos en los preparativos de una boda de ricos en una sociedad de alta pobreza, el tema central es cómo una joven tan bella había aceptado casarse con un tipo ordinario al cual siempre había rechazado y, por si fuera poco, al elegir al pelirrojo Antúnez, rechazó a gran cantidad de grandes prospectos, quien estaba muy molesto, triste y decepcionado por la boda era Richard, hermano de Elianita.

“El doctor tenía la mano levantada. La espera, sumada al recuerdo de Elianita y Antúnez, y la inquietud por el estado de su sobrino, comenzaba a ponerlo nervioso. En ese momento distinguió, en el murmullo incoherente y bajito que escapaba de los labios de Richard, la palabra Revólver. –¿y para que quieres un revólver, sobrino? – Para matar al pelirrojo o para matarme a mí. Porque yo la quiero como hombre y no me importa nada de nada, tío.”

Antes de que el Doctor Quinteros se llevará a su casa al ebrio sobrino Richard, Elianita en plena diversión de su ¡gran boda!, sufrió un desmayo y el Doctor Quinteros la atendió rápidamente, a solas el Doctor Quinteros le dijo al pelirrojo Antúnez que había sido una imprudencia que en su estado hubiera bailado así toda la noche, que hubiera podido tener un aborto, a lo que el pelirrojo solo abrió sus ojos incrédulamente. ¿Quiere saber que qué pasó con esta historia de amor incestuoso? Siga usted leyendo los radioteatros del gran Pedro Camacho.

Varguitas continuo conviviendo con la tía Julia, un día fueron a un bar con la tía Olga y el tío Lucho, se pararon a bailar y perdidos entre la multitud Varguitas sin saber bailar apretó de la cintura a la tía Julia, acompañado de un enorme deseo y agrado, Varguitas beso levemente a la tía Julia, esta si bien no correspondió, se sintió por una parte abrumada y al mismo tiempo feliz, llegó un momento que el beso fue correspondido y aquí iniciará entre ellos externamente lo que internamente ya sentían, una pasión incontrolable, un deseo de quererse, de abrazarse y posiblemente de amarse.

Lo que inició como un romance donde Julia pensaba que no existía ningún futuro por las diferencias de edades, se convirtió en una extraordinaria historia de amor, pasión y drama, porque cuando la familia de Varguitas se enteró de los amoríos con Julia, no tan sólo lo vieron como una locura e idea descabellada, absurda, además, harían todo por separarlos e inclusive los papás de Varguitas que radicaban en Estados Unidos, emprendieron el viaje exclusivamente para obligar a Julia a que abandonara el país y si no lo hacía así, sería denunciada.

Varguitas plenamente enamorado le pidió a la tía Julia se casara con él: “–¿Cuánto duraría, Varguitas? –Me preguntó, con voz tristona –. ¿Al cuánto tiempo te cansarías? ¿Al año, a los dos, a los tres? –Si me juras que me aguantarás cinco años, sin enamorarte de otra, queriéndome sólo a mí, okey – me dijo –. Por cinco años de felicidad cometo esa locura.”

En la vida real, Mario Vargas Llosa y Julia Urquidi se casaron en 1955, en esta fascinante historia novelada y publicada hace cuarenta años, Vargas Llosa en el capítulo XX, escribe: “El MATRIMONIO con la tía Julia fue realmente un éxito y duró más de lo que todos los parientes, y hasta ella misma, habían temido, deseado o pronosticado: ocho años. En ese tiempo, gracias a mi obstinación y su ayuda y entusiasmo, combinados con una dosis de buena suerte, otros pronósticos (sueños, apetitos) se hicieron realidad. Habíamos llegado a vivir en la famosa buhardilla de París y yo, mal que mal, me había hecho un escritor y publicado algunos libros.”
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