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EFE

El presidente venezolano Nicolás Maduro anunció el lunes un aumento de casi 155% del salario mínimo, el tercer incremento en lo que va del año, en un intento por aminorar el impacto de la hiperinflación que golpea al país.

A menos de un mes de las elecciones presidenciales Maduro, quien buscará la relección, acordó un nuevo ajuste salarial que llevó el sueldo mínimo mensual a un millón de bolívares (unos 1.61 dólares a la tasa del mercado cambiario paralelo), que sumado a los tickets de alimentación ubicó el salario integral mensual en 2.55 millones de bolívares (unos 4.11 dólares). El ajuste salarial entrará en vigencia a partir de mayo.

El mandatario indicó que todas las tablas salariales de los empleados públicos y militares, que se estima superan los dos millones de personas, deben incrementarse en la misma proporción pero no ofreció detalles.

En enero se aprobó un primer aumento salarial de 40% y en marzo se realizó un segundo ajuste de 58%.

Maduro afirmó, durante un acto en la capital, que con el nuevo aumento busca ayudar a los trabajadores a enfrentar la «guerra económica» que, sostuvo, espera superar de ser reelecto en los comicios presidenciales del 20 de mayo.

El gobernante decidió además elevar en 56% los diferentes bonos que ha aprobado durante este año para las familias de los sectores pobres.

Al cuestionar la medida, el presidente de la mayor cámara de empresarios y comerciantes del país, Carlos Larrazábal, afirmó que el ajuste viola las normativas internacionales y obligará a los empresarios a realizar nuevos ajustes de precios de los productos para poder cumplir con el aumento salarial.

Larrazábal dijo a la emisora local Unión Radio que mientras el gobierno no combata la inflación, cualquier incremento de sueldos será insuficiente.

Los recurrentes aumentos salariales que ha realizado Maduro en los últimos años han sido duramente criticados por analistas y opositores que consideran que los ajustes presionan sobre la desbocada inflación, que según estimaciones de la Asamblea Nacional –controlada por la oposición– alcanzó en marzo una tasa anualizada de 8.878,1%.

Venezuela está sumida en una compleja crisis económica con una galopante inflación, una severa escasez de alimentos y medicinas y una fuerte recesión que han desatado una compleja situación social y una migración masiva.

La pobreza se ubicó el año pasado en 87% de acuerdo con un estudio que realizaron las tres principales universidades del país. La investigación determinó que seis de cada diez venezolanos han perdido aproximadamente 11 kilos de peso en el último año por la reducción de la ingesta de alimentos.