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Reforma/Yarek Gayosso

El aura mítica que acompaña a Roger Federer iluminó la Plaza México; apenas entró a la pista, el público se rindió a sus encantos.

Hace 23 años Federer vino por primera vez al País en 1996 para jugar el torneo Casablanca donde fue eliminado en segunda ronda, su reencuentro con México llegó después de más de dos décadas, de 20 trofeos de Grand Slam y de 103 títulos totales en su carrera.

Ya no era el niño de 15 años que lloró aquella Navidad del 25 de diciembre de 1996 tras ser eliminado. Hoy Federer entró a La México como el ícono universalmente venerado y venció por 3-6, 6-4 y 6-2 a Alexander Zverev.

«¡Roooger! ¡Roooger!», arrancó el alarido de los 42 mil 517 aficionados que se dieron cita en La Monumental capitalina. El juez de silla se vió obligado a recurrir a insistentes llamadas de atención al público que no reparó en elogiar al suizo en momentos de silencio sepulcral.

«¡Hazme un hijo, Roger!¡Vamos Roger, Te amo! ¡Acapulco, Roger! ¡Venga, Rogelio!».

Roger Federer y Alexander Zverev se envolvieron en una faena. El suizo se enfundó en una figura del toreo y tenía enfrente a Alexander Zverev, un novillero con ansias de triunfo que lo doblegó en el primer set por 6-3.

Para el segundo parcial, del capote de Federer salían chicuelinas, una especie de suerte que proponía el suizo. Mientras que el alemán ejecutaba unos derechazos. En público estaba tan ensimismado con las maravillas que ofrecieron que parecía una auténtica faena. Había para todos los gustos.

«Su Majestad» le dio un estoconazo a Zverev en la tercera manga por 6-2 y cortó un rabo, a un novillero que mostró temple, pero que tiene una deuda pendiente con un título de Grand Slam.

La Plaza México confrontó a dos tenistas separados por 16 años, con dos y visiones del tenis cultivadas en tiempos y maneras diferentes.

El Coso de Insurgentes además de ser un lugar de la fiesta brava se consolidó como un foco de atracción del tenis al superar el récord de un partido de tenis no oficial con mayor asistencia.

«Fue un gran error no haber venido en estos 23 años», lamentó el suizo ante el público.

De este encuentro entre Federer con la afición mexicana nació un amor que se prolongaría a lo largo de los años.Hora de publicación: 20