Ya no es voluntario. Desde ayer, martes, quedarse en casa ha dejado de ser una recomendación sanitaria para 6.7 millones de personas en el área metropolitana de San Francisco, California. La orden incluye medidas de restricción de las libertades similares a las adoptadas en Italia y España. Salvo salir a «comprar comida, medicamentos, acudir al trabajo o cuidar de personas dependientes», el resto de actividades fuera de casa (también se permite correr haciendo ejercicio, yoga o bicicleta, no en grupos) es considerado «una amenaza contra la salud pública y constituye un delito». La nota es de Pablo Ximénez en «El País».