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La Jornada/Arturo Sánchez Jiménez

 

 Foto de Francisco Olvera. El uso obligatorio de cubrebocas es una medida que reduce significativamente los contagios de Covid-19, y la sola implementación de otras medidas de mitigación, como el guardar distancia social, no es suficiente para proteger a la población, de acuerdo con el Premio Nobel Mario Molina.

En una conferencia virtual celebrada este viernes, el científico aseveró que “con el uso de cubrebocas obligatorio podemos salvar muchas vidas. Esto no se está haciendo bien aún en México ni en Estados Unidos. La ciencia ya nos dice lo que tenemos que hacer, desafortunadamente la política aún no”.

En la sesión organizada por El Colegio Nacional, explicó que los cubrebocas sirven para filtrar diminutas partículas que flotan en el aire y que pueden transportar el coronavirus.

Añadió que desde el punto de vista de la calidad del aire, su campo de especialidad, las partículas que flotan en la atmósfera se dividen en PM10 y MP2.5, de 10 y 2.5 micras de diámetro, respectivamente, las cuales son mucho más pequeñas que un cabello humano y pasan directamente al sistema respiratorio cuando son respiradas. Agregó que las partículas de menos de 5 micras son conocidas como aerosoles en la comunidad médica.

“Lo interesante, es que estas partículas son más grandes que un coronavirus, por lo que pueden acarrear estos virus en el aire y se ha reconocido que afectan a la transmisión de la Covid-19”.

Entre otros trabajos sobre la transmisión de la enfermedad, el científico y un equipo de investigadores de universidades estadounidenses, publicaron un artículo en la revista “Proceedings” de la Academia Nacional de Ciencias en el que hicieron una comparación de las tendencias en infecciones de Covid-19 en Italia y en Nueva York, Estados Unidos, antes y después de la implementación obligatoria de cubrebocas. Su análisis sugiere que esa medida previno más de 700 mil infecciones en Italia entre el 6 de abril y el 9 de mayo, y más de 66 mil infecciones en la Ciudad de Nueva York entre el 17 de abril y el 9 de mayo, lo que indica que la transmisión por partículas en el aire juega un papel dominante en la dispersión de la enfermedad.

“Esta medida protectora reduce significativamente el número de infecciones”, dijo el especialista.

Señaló que puede parecer sorprendente que los cubrebocas relativamente sencillos puedan atrapar partículas tan pequeñas. “Sabemos, por conocer las fisico-química de las partículas, que pese a que los cobrebocas tengan espacio para que se filtren por ahí, las partículas no viajan en línea recta por ellos, sino que son atraídas por los filamentos”.

Aunque no son perfectos, dijo, los cubrebocas con al menos dos capas de tela pueden filtrar entre un 70 y un 90 por ciento de las partículas.

Agregó que hasta hace muy poco tiempo los epidemiólogos y la Organización Mundial de la Salud no aceptaban que los aerosoles pueden transmitir la Covid-19. Hoy ya lo han reconocido.

Señaló que es importantísimo que las autoridades den el mensaje a la sociedad de que se puede hacer algo y que los presidentes de Estados Unidos y de México deben usar cubrebocas en público. “Aún no lo hacen, por falta de información científica”.

Foto de Francisco Olvera.