“De Jorge Alcázar Blanco siempre recibí  ayuda, cariño y buenos consejos; era un hombre que disfrutaba la vida y que enfrentaba los sinsabores con una sonrisa. Tenía una anécdota para cada situación. Vaya, le saltaban los nombres y las historias  que pocas veces se repetían. Muchas cosas le entusiasmaban, de las que tengo más presente: la OSX, los Cowboys, los desayunos programados, el boliche y por supuesto la comida, especialmente la huasteca”. Lo escribe Arturo Pizá en Facebook.