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Excélsior

Un total de 90 ciudadanos mexicanos fueron arrestados esta semana como resultado de la implementación en Estados Unidos de las restrictivas políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump.

De acuerdo con cifras de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, los mexicanos arrestados forman parte de un grupo de 350 extranjeros sin documentos detenidos esta semana como parte de la aplicación de las nuevas políticas migratorias.

La cifra de 90 mexicanos arrestados esta semana, muchos de los cuales ya han sido deportados o sometidos a procesos de deportación, coincide con las estimaciones ofrecidas por diversas autoridades consulares de México en Estados Unidos.

De acuerdo con las autoridades consulares, el mayor número de arrestos de mexicanos se ha producido en los estados de Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte, así como en la zona metropolitana de Los Ángeles.

Medios de información han documentado también arrestos en días recientes de ciudadanos indocumentados en los estados de Nueva York, Kansas, Texas y Virginia.

El operativo más numeroso se produjo al parecer en el sur de California, donde funcionarios de ICE reportaron la víspera el arresto de 160 personas, de las cuales 150 tenían condenas penales anteriores.

Hasta el momento, el caso de mayor perfil de un ciudadano de México deportado como parte del endurecimiento en las políticas migratorias en Estados Unidos es Guadalupe García de Rayos, expulsada el jueves pasado, tras presentarse en una oficina de ICE en Arizona para cumplir con una orden de supervisión.

De acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, la deportación de García de Rayos “ilustra la nueva realidad que vive la comunidad mexicana en territorio estadunidense ante la aplicación más severa de las medidas de control migratorio”.

El 25 de enero pasado, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva en que amplía las categorías de inmigrantes indocumentados que serían ahora deportados de manera prioritaria de Estados Unidos.

La orden cumple con una de las promesas de campaña de Trump, quien aseguró que deportaría hasta a tres millones de inmigrantes indocumentados que, a su juicio, tienen antecedentes penales.

Funcionarios de ICE rechazaron en una declaración emitida la víspera que estos operativos sean resultado de un endurecimiento de las políticas y afirmaron que las acciones fueron “rutinarias”.

Un vocero de ICE, Brendan Raedy, declaró que “los informes sobre retenes y operativos masivos son falsos, peligrosos e irresponsables. Estos informes generan pánico en masa y ponen a las comunidades y al personal encargado de hacer cumplir la ley en peligro innecesario”.

Cualquiera que reporte falsamente tales actividades está afectando a aquellos que clama respaldar”, aseveró Raedy.