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AFP

El papa Francisco llamó este jueves a los colombianos a «huir de toda tentación de venganza» ahora que intentan dejar atrás el último conflicto armado de América Latina.

«Que este esfuerzo nos haga huir de toda tentación de venganza y búsqueda de intereses sólo particulares y a corto plazo», dijo en el primer discurso de su visita a Colombia.

«Cuanto más difícil es el camino que conduce a la paz y al entendimiento, más empeño hemos de poner en reconocer al otro, en sanar las heridas y construir puentes, en estrechar lazos y ayudarnos mutuamente», agregó ante las autoridades políticas y religiosas del país en la presidencial Casa de Nariño, en Bogotá.

El jefe del Vaticano centra el mensaje de su primera visita a Colombia en la reconciliación tras el acuerdo de paz, apoyado por el Vaticano, firmado por el gobierno y las FARC, la principal guerrilla del continente, ahora convertida en partido político.

Y mientras, avanzan las negociaciones para un acuerdo similar entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), última guerrilla activa en el país.

Antes de reunirse con el presidente Juan Manuel Santos, el pontífice argentino les recordó a los colombianos «que la soledad de estar siempre enfrentados ya se cuenta por décadas y huele a cien años», tras leer un pasaje de Cien años de soledad, la novela más conocida del «gran compatriota» Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura.

«Quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso; este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz», señaló.

Además de guerrillas izquierdistas, la conflagración interna colombiana ha enfrentado a agentes estatales, narcotraficantes y paramilitares, dejando más de siete millones de víctimas entre muertos, desplazados y desaparecidos.

El primer papa latinoamericano de la historia, que hasta el domingo visitará cuatro ciudades, recordó también «que la inequidad es la raíz de los males sociales» y abogó por «leyes justas» que ayuden a superar los conflictos que «han desgarrado» al país.

«En esta perspectiva, los animo a poner la mirada en todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados», sostuvo.

«¡Atrévanse a soñar a lo grande!», pidió más tarde el papa Francisco a los jóvenes desde Bogotá al tiempo que apeló a su capacidad de perdonar en un país dividido por décadas de conflicto armado.

«También vuestra juventud los hace capaces de algo muy difícil en la vida: perdonar. Perdonar a quienes nos han herido», dijo a una multitud de jóvenes desde el balcón del Palacio Cardenalicio, contiguo a la céntrica catedral de Bogotá.

Francisco, frecuentemente interrumpido por los vítores de los cerca de 22 mil jóvenes que desde muy temprano llenaron la plaza frente al Palacio, les pidió también que «no le teman al futuro».

«Que sus ilusiones y proyectos oxigenen Colombia y la llenen de utopías saludables», clamó el pontífice a los jóvenes, y les insistió en que «no se dejen robar la alegría ni la esperanza».

Antes de su discurso, quebró el protocolo en su corto recorrido a pie hacia el palacio, donde se recogió a orar ante la Virgen de Chiquinquirá, se dejó tomar selfies, abrazó niños y bendijo a decenas de fieles.