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EFE

El estado de Arizona (EU) mandó hoy un primer contingente de 60 soldados de la Guardia Nacional a su frontera con México, en donde dará apoyo por tierra y aire a la Patrulla Fronteriza, aunque también se prevé asista en los puertos de entrada.

“No hay mayor prioridad que la seguridad publica. Por muchos años hemos pedido al Gobierno federal ayuda, por fin tenemos una administración que está tomando acción”, dijo el gobernador de Arizona, el republicano Doug Ducey, durante una rueda de prensa ofrecida en la ciudad fronteriza de Nogales.

En la estación de la Patrulla Fronteriza de esta ciudad, rodeado de agentes de esta dependencia y de soldados de la Guardia Nacional, Ducey rechazó rotundamente las acusaciones de que la llegada de los soldados representa “una mayor militarización de la frontera”.

“Los soldados estarán aquí para asistir a la Patrulla Fronteriza, tomando las funciones de algunos agentes fronterizos, lo que permitirá a estos concentrarse en la frontera”, enfatizó el gobernador.

Los 60 miembros de la Guardia Nacional, un cuerpo de reserva de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos bajo control de los estados, realizarán labores de transporte, reparaciones de carreteras y caminos, además de labores de ingeniería, operación de cámaras de vigilancia y mantenimiento de helicópteros, entre otras, se informó hoy.

El despliegue es consecuencia del anuncio hecho este mes por el presidente estadounidense, Donald Trump, de movilizar a la frontera entre 2.000 y 4.000 soldados de la Guardia Nacional para combatir la inmigración irregular hasta que finalice la construcción del muro.

El jefe de la Patrulla Fronteriza Sector Tucson, Rodolfo Karisch, señaló en la conferencia de prensa que el plan de acción de los efectivos de este cuerpo “incluye también el puerto de entrada de Mariposa”.

Karisch aseguró que se requiere más seguridad en la frontera para enfrentar la crisis del tráfico de opiáceos que enfrenta el país, así como el flujo de armas de fuego y dinero proveniente del narcotráfico.

“No debe quedar ninguna duda de que la protección de la frontera en cuestiones de arrestos y detenciones sigue siendo el trabajo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)”, dijo el oficial.

Tras el anuncio de Trump de comienzos de este mes, los gobernadores de TexasArizona y Nuevo México, todos ellos republicanos, se comprometieron al envió en conjunto de por lo menos 1.600 soldados a la línea divisoria.

California, en confrontación con la Administración Trump por las políticas migratorias federales, dio a conocer el pasado miércoles que enviará 400 soldados de este cuerpo a la frontera con México.

“No será una misión para construir un nuevo muro. No será una misión para acorralar a mujeres o niños o para detener a la gente que escapa de la violencia y que busca una vida mejor. Y la Guardia Nacional de California no hará cumplir leyes federales de inmigración”, puntualizó el gobernador estatal, el demócrata Jerry Brown.

En Arizona, se espera que en los próximos días lleguen a la frontera más soldados de la Guardia Nacional hasta alcanzar un total de 338 miembros de este cuerpo militar, un tercio de los cuales estarán en Marana, al norte de la ciudad de Tucson.

La medida ha producido reacciones mixtas entre los residentes de las comunidades fronterizas de este estado.

Mientras que los rancheros locales han expresado su apoyo ya que creen que la presencia de la Guardia Nacional frenará el cruce de indocumentados y el tráfico de drogas por sus tierras, organizaciones defensoras de los inmigrantes han expresado su preocupación por el efecto que tendrá en las comunidades fronterizas.

“Este es otro paso más en la militarización de la frontera, aunque nos digan que los soldados no portaran armas o que solo tendrán funciones de vigilancia”, dijo a Efe Isabel García, directora de la Coalición de los Derechos Humanos de Arizona.

Karisch aludió a los recientes reportes que dan cuenta del incremento en las detenciones de inmigrantes indocumentados.

De acuerdo a las más recientes cifras de CBP, el pasado mes de marzo se registraron 12.915 detenciones de inmigrantes en la frontera, un incremento de 195 % comparado con las 4.393 detenciones en el mismo mes del año 2017.