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La Jornada

Antes que concluya este año, las personas que realicen pagos con tarjetas de crédito o débito deberán incorporar una identificación biométrica, que puede ser la huella digital o el iris, adicional al chip del plástico y el número de identificación personal, según una disposición propuesta por el Banco de México.

El nuevo elemento de seguridad busca reducir las operaciones fraudulentas en transacciones pagadas con tarjetas de crédito y débito.

La regulación propuesta por el Banco de México busca también que un usuario de tarjeta de débito que presenta una reclamación por un cargo no reconocido reciba un reembolso por ese monto antes de 48 horas, como ocurre en los casos de las tarjetas de crédito.

“Actualmente, si un usuario de tarjeta de crédito hace una reclamación al banco por un cargo no reconocido, ese cargo no se aplica hasta que no termine la investigación y el proceso de aclaración. Pero en cambio, si la reclamación es por una operación con tarjeta de débito, el cargo se mantiene hasta que el usuario no demuestre que no hizo esa transacción”, explicó Mario di Costanzo, presidente de la Comisión Nacional para la Defensa y Protección de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), respecto de la regulación propuesta por el banco central.

“Hay una gran diferencia entre un caso y otro. Cuando la reclamación es por un cargo no reconocido en tarjeta de crédito, se trata de dinero del banco, de la línea de crédito puesta a disposición del usuario. Pero cuando hablamos de tarjeta de débito, estamos hablando directamente del dinero del usuario y en muchos casos de su nómina, del salario que es depositado en esa cuenta”, añadió, en declaraciones a La Jornada.

Cuando un usuario presenta una reclamación por cargo no reconocido en tarjeta de crédito, el monto reclamado le es retirado de su deuda antes de dos días, hasta que concluya la investigación.

En cambio, en los casos de reclamaciones por cargos no reconocidos en tarjeta de débito, un usuario tarda en recuperar sus propios recursos hasta 14 días, que es el tiempo que demora, en promedio, el proceso de investigación que realiza el banco, explicó Di Costanzo.

El año pasado, la Condusef recibió 2.5 millones de reclamaciones por cargos no reconocidos en tarjeta de débito, 40 por ciento más que un año antes. De manera destacada, tres de cada cuatro de las reclamaciones recibidas correspondió a cuentas de nómina, es decir, donde se afectó el dinero del salario del trabajador, apuntó.

En tarjetas de crédito, las reclamaciones recibidas el año pasado fueron 3.5 millones, 18 por ciento más que en 2016.

“El tiempo juega en contra del usuario de tarjeta de débito que sufre un cargo que no realizó. No solo está indefenso, es una situación totalmente asimétrica en contra del usuario”, dijo.

En seis de cada diez casos de reclamación en tarjeta de débito, la resolución es favorable al usuario, aunque debió esperar hasta 14 días para recuperar su propio dinero, dijo.

“Lo que busca la norma propuesta por el Banco de México es que haya un trato similar entre usuarios de tarjetas de débito y crédito en cuanto a que no se les responsabilice del cargo no reconocido hasta que no concluya la investigación”, agregó

“Los bancos creen que una norma como la que propone el Banco de México va a generar incentivos perversos, es decir, que los usuarios van a reclamar por reclamar. Pero cuando esta disposición se creó para las tarjetas de crédito no hubo un incremento en las reclamaciones, no se vio reflejado el temor de los bancos en el sentido de que los usuarios se quisieran pasar de listos”, dijo el presidente de la Condusef.

Temor infundado

Di Costanzo explicó que el temor a un abuso por parte de usuarios de tarjetas de débito para presentar reclamaciones es infundado. Ello, debido a que la propia norma que propone el Banco de México –y para la que ya terminó hace una semana el periodo de consulta—plantea la necesidad de incorporar un tercer elemento de identificación al momento de hacer un pago con tarjeta de crédito o débito.

En la norma, el banco central plantea que un usuario, al momento de pagar, utilice tres elementos de identificación: el chip de la tarjeta y el número de identificación personal (nip), que son los usados hoy, más un elemento biométrico, que puede ser la huella digital, el iris o el rostro y ello se va a reflejar en un menor número de reclamaciones por cargos no reconocidos, dijo.

“Es de esperar que bajen estas reclamaciones. Y que, por otro lado, el banco, como ya hay mayor autenticación, endurezca su postura ante una reclamación. Va a ser muy difícil que exista un cargo no reconocido si para pagar con ese plástico necesitabas la huella digital”, agregó.