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La Jornada

 

 Si las encuestas, a 19 días de las elecciones nacionales, resultan confiables esta vez, todo indica que Donald Trump será derrotado, pero con un presidente y sus aliados dejando claro que están dispuestos a descarrilar el proceso democrático nadie sabe cómo terminará esta pugna y en parte por eso los estadunidenses están comprando más armas de fuego que nunca.

El voto ya arrancó en muchos estados donde se puede depositar boletas de manera anticipada -en casillas, depósitos físicos o envíos por correo- pero nada se cuenta hasta el día de la elección, el 3 de noviembre. Lo que sí se sabe es que, en los primeros días, la participación llegó a un nivel sin precedente, con entre 15 a 17 millones ya depositados, o sea mas del 10 por ciento del voto total en 2016, y algunos expertos señalan que con esas tendencias es posible que la participación electoral rompa récord este año.

De hecho, hay una multitud de esfuerzos a través del país para promover el voto a fin de generar “una ola azul” contra Trump, con coaliciones diversas conformadas de sindicatos, latinos, mujeres, la diáspora progresista de la campaña de Bernie Sanders, del movimiento antiracista Black Lives Matter, ambientalistas, defensores de derechos de las mujeres y la comunidad gay y nuevas organizaciones de jóvenes, tratando de nutrir un masivo rechazo al actual gobierno.

Pero junto con el entusiasmo cívico, hay crecientes preocupaciones de que la elección culminará con una crisis constitucional y política con el potencial de disputas legales alargadas que podrían llegar hasta la Suprema Corte, sino a conflictos violentos en las calles. Agrupaciones ultraderechistas armadas han amenazado con presentarse en casillas para “defender el voto”, en una táctica ilegal de intimidación. Varias organizaciones progresistas están contemplando cómo responder a un intento de Trump y sus aliados de descarrilar el proceso, incluyendo movilizaciones masivas para defender su voto.

Justo porque la disputa podría llegar hasta la Suprema Corte -donde se determinó el ganador en la elección en 2000- los republicanos están procediendo a todo vapor con la ratificación de la católica fundamentalista Amy Coney Barrett para instalarla en el máximo tribunal antes de la elección. Hoy concluyeron la fase de cuatro días de audiencias ante el Comité Judicial del Senado para aprobar la nominación y someterla al pleno del Senado a fines de este mes.

-Duelo –

Poco más tarde de este jueves, cuando se había programado el segundo debate entre el presidente Trump y su contrincante demócrata Joe Biden el cual fue cancelado la semana pasada por le negativa de Trump a participar de manera virtual, los dos candidatos realizaron un duelo -dos foros trasmitidos por separado a la misma hora en dos canales diferentes en una extraña competencia de shows. Trump programó el suyo después de que Biden había hecho la cita. Ambos fueron en un formato de foro público con preguntas de ciudadanos con diferentes inclinaciones o indecisos.

Biden, en Filadelfia, respondió a preguntas enfocándose en el manejo irresponsable de la pandemia por el presidente, el tema más vulnerable para Trump. Biden se mostró tranquilo al responder a preguntas del público, abordando temas desde reforma al sistema de justicia criminal a seguros de salud, la Suprema Corte, energía, infraestructura y reforma policiaca.

Enfatizó la necesidad de promover la unidad en este país polarizado.

Foto de CNN