Ya data de muchos atrás esa versión de que para ser titular del Poder Ejecutivo en el Estado de Veracruz, se requiere contar con un sobrenombre que inicie con CH. Así tenemos que a Antonio M. Quirasco le decían «El Chato». A Rafael Murillo Vidal, «El Chocho», porque llegó a la gubernatura grande de edad. A Rafael Hernández Ochoa, «El Charro»; a Fernando Gutiérrez Barrios, «El Chiken» porque en español lo conocían como «El Pollo». Y así otros, algunos sobrenombres medio fuertes. ¿Y para 2024? Pues podían ser «Chío», por un lado, y «Chavo» o «Chepe», por el otro. Foro de «Expresso Coatepec».