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En los últimos años se han publicado una serie de investigaciones que sugieren un efecto protector del café frente al riesgo de padecer cáncer de próstata. Ahora, un equipo de investigadores de Italia, país cafetero por excelencia, saca a la luz un nuevo estudio que parece confirmar esta teoría.

«Ya existen varias publicaciones al respecto», explica George Pounis, uno de los autores. «Pero aún no se considera que haya evidencias científicas suficientes como para sacar conclusiones y, además, en muchos casos los resultados han sido contradictorios. Por eso hemos intentado aportar nuestro grano de arena y proporcionar una visión más clara».

Los científicos reclutaron a unos 7.000 hombres de Molise, una región de Italia, y analizaron sus costumbres y estado de salud durante cuatro años. «Estudiamos sus hábitos en cuanto al consumo de café, y después los comparamos con la incidencia de cáncer de próstata. Observamos una reducción en el riesgo del 53% para aquellos que bebían más de tres tazas al día», explica el investigador.

¿Casualidad? Es cierto que muchos factores que en realidad no tienen una relación causa-efecto pueden aparecer correlacionados al aplicar un análisis estadístico. Por eso, los autores del trabajo, que se publica en la revista International Journal of Cancer, hicieron una prueba extra que consistió en aplicar extractos de café en células afectadas de cáncer de próstata.

En particular, probaron extractos que contenían cafeína con otros descafeinados, y comprobaron que solo los primeros redujeron significativamente la proliferación de células cancerosas, así como su capacidad de producir metástasis. Un efecto que no se manifestó con el café descafeinado. «Estas observaciones nos permiten afirmar que el efecto beneficioso observado en los participantes se debe probablemente a la cafeína y no a otras sustancias del café», indica Maria Benedetta, otra de las investigadoras.

Quizá no sirva cualquier café

Otro factor a tener en cuenta es el perfil de la población elegida, algo nada banal. «El estudio se ha realizado con habitantes de la Italia central, y los italianos son muy rigurosos a la hora de preparar el café: alta presión, elevada temperatura del agua y sin filtros», matiza Licia Lacoviello, una de las autoras. «Este método, distinto de los que se siguen en otras partes del mundo, podría conducir a una mayor concentración de sustancias bioactivas y será muy interesante explorar este aspecto. No es una cuestión específica de un alimento concreto, sino también de la forma en la que este es elaborado».