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La Jornada

El equipo de jóvenes mexicanos que participó durante dos semanas en la misión análoga a Marte, concluyó de manera exitosa en Polonia, la cual consistió en dos tipos de simulación: la lunar y la fase en el planeta rojo.

Carlos Salicrup, Danton Bazaldua, Juan Carlos Mariscal, Yair Piña y Betel Martínez, todos ellos de la UNAM, así como Carmen Félix (Tec de Monterrey) y Walter Calles (IPN), contribuyeron –junto con diversos astronautas análogos de otros seis países– con este sueño de la humanidad por llegar a un nuevo planeta.

“La de México fue la participación más grande durante esta misión”, reconoció el Space Generation Advisory Council –artífice de la misma— al término de la simulación espacial desde un pequeño poblado cercano al Mar Báltico, al norte de Europa, según difundió la UNAM en un comunicado.

En la fase lunar se tuvo comunicación en tiempo real con la tripulación. Los astronautas análogos se acoplaron al Hábitat y desarrollaron los experimentos planificados: medición de radón, espectrometría de rocas y recolección de muestras de la superficie.

Mientras tanto, en la fase marciana se contempló el retraso en las comunicaciones (15 minutos aproximadamente) para asemejar una misión real al planeta rojo. En una de las jornadas se simuló una emergencia de tormenta solar. El Centro de Control alertó a la tripulación y se activó el protocolo correspondiente.

Físicamente aislados del resto mundo, los miembros de la tripulación de la PMAS 2017 sabían que desde el Centro de Control, a casi 150 kilómetros del Hábitat, estaba un equipo de 30 estudiantes y profesionales al cuidado de sus vidas.

Fueron seis astronautas análogos quienes conformaron la misión, entre ellos un mexicano, mientras que el resto del equipo contribuyó con los proyectos “Monitoreo remoto de signos vitales” (chaleco), elaborado por Danton Bazaldua y Walter Calles, y el vehículo explorador y recolector Rover, diseñado por el equipo de UNAM Space.

En tanto, el líder del equipo médico, Carlos Salicrup, simuló emergencias durante la fase marciana, coordinadas por Carmen Félix, supervisora de la misión. Lo anterior permitirá afinar protocolos que servirán en las futuras exploraciones humanas al espacio. Salicrup vigiló la salud de los astronautas análogos y realizó chequeos y monitoreos médicos.

Los astronautas análogos contaron con el apoyo del Cuarto de Control durante las 24 horas del día de las dos semanas que duró la misión. Yair Piña, junto con los otros cinco comunicadores de cápsula, brindó apoyo en las tareas de los astronautas y la formación de protocolos para la conducción de los experimentos. En tanto, Betel Martínez formó parte del equipo de ciencia.

A ellos se unió otra mexicana, Mónica Alcázar-Duarte, quien fue la encargada de fotografía y difusión a medios.