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  • Los cambios y avances registrados han sido impresionantes y vertiginososFrancisco Martínez Márquez. 

 

 

 

José Luis Couttolenc Soto, 

 A partir de 1950 la medicina ha registrado cambios que se ven reflejados en avances en materia de conocimientos, tecnología diagnóstica y terapéutica, y en la actualidad plantea un universo amplio de conocimientos y recursos que obliga a sus profesionales a trabajar en equipo, así como al fortalecimiento de los valores tradicionales de humanismo, ética y profesionalismo. 

Así lo señaló Francisco Martínez Márquez, jefe de la División de Ginecología del Hospital Ángeles de Xalapa, al impartir el jueves 2 mayo la conferencia magistral “La gineco-obstetricia mexicana de la segunda mitad del siglo XX y los albores del siglo XXI” del 2º Congreso de Salud Sexual y Reproductiva, organizado por la Clínica Universitaria de Salud Reproductiva y Sexual (CUSRS) de la Universidad Veracruzana (UV). 

El evento se desarrolla del 2 al 4 de mayo en el Hotel Holiday Inn Express de esta ciudad. Ahí, el médico ginecólogo con 42 años de experiencia ofreció una perspectiva amplia sobre las tendencias y desafíos a futuro y desarrolló su exposición con base en cinco temas: Grandes personajes; Infraestructura hospitalaria; Avances científicos y tecnológicos; Formación de recursos humanos, y Retos actuales.Este último comprendió, entre otros subtemas, el aborto, cesárea, mortalidad materna, embarazo en adolescentes y ejercicio profesional. 

Martínez Márquez calificó de justo que se reconozca y resalte la imagen de quienes fueron forjadores de los cambios que se han dado en la medicina, que son la base para hacer posible la modernidad que hoy le caracteriza, entre quienes se encuentran: Luis Castelazo Ayala, Alfonso Álvarez Bravo, Samuel Karchmer Krivitzky, José Manuel Septién, Carlos Fernández Castillo y José Roberto Ahued Ahued. 

Recordó que el siglo XX fue una época de construcción de hospitales en México, que permitió transitar de la caridad y la beneficencia a la asistencia y la seguridad social; fue después de la década de los cuarenta cuando se dio una verdadera “explosión nosocomial”, que alcanzó su máximo apogeo en las décadas de los sesenta y setenta. 

En cuanto al avance científico y tecnológico, refirió que fue “vertiginoso y sin precedente en la medicina y sus especialidades” en la segunda mitad del siglo XX y primeros años del siglo XXI, esto debido al avance de otras disciplinas como la computación, fotografía, iluminación, informática, la físico-química, comunicación y otras más, que influyeron de manera significativa en la atención a la salud y en la relación médico-paciente. 

Sin embargo, reconoció que las nuevas tecnologías plantean que todo lo que se puede “técnicamente” hacer, se debe “éticamente” hacer, por lo que el ginecólogo debe poseer una preparación adecuada con un nivel de actualización constante y razonable para cumplir con las expectativas de la paciente. 

Otro avance se ha dado en la inmunología, la medicina genómica y la biología molecular, cuyo desarrollo ha permitido procedimientos especializados como la reproducción asistida, la producción de organismos genéticamente modificados, la clonación y manipulaciones diversas sobre el cuerpo humano, aunque éstas son cuestionables desde el punto de vista antropológico, sociológico cultural y ético. 

Francisco Martínez destacó que México tiene una “enorme necesidad” de médicos y de profesionistas afines, pero es necesario revisarlos programas y planes de estudio a fin de adecuarlos al profesional y/o especialista que se requiere formar. 

Al referirse a los retos que enfrenta la medicina, mencionó que entre otros se encuentran los relativos al aborto, operación cesárea (cuyo incremento es motivo de preocupación mundial) y la mortalidad materna que entre sus principales causas tiene las enfermedades hipertensivas del embarazo, hemorragia, sepsis (infección causada por una respuesta inmunitaria fulminante) y tromboembolismo. 

Para concluir, Martínez Márquez llamó a reflexionar sobre los cambios que han modificado la práctica profesional de la medicina, y sobre los problemas de salud pública que constituyen un reto y a los que se debe encontrar soluciones en el futuro; “de esta manera habremos dirigido una mirada al pasado para apreciar el presente y tener una perspectiva del futuro de nuestra especialidad”.