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Universidad Veracruzana

En la naturaleza los organismos manipulan la conducta de otros por medio de señales y en numerosas ocasiones esto es una técnica de engaño, planteó César Domínguez Pérez-Tejada, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada (Inbioteca) de la Universidad Veracruzana (UV). 

El académico, quien es titular de la Dirección General de la Ciencia y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), habló con profesores y estudiantes como parte del seminario “El engaño en la naturaleza”. 

Comentó a los asistentes que este seminario, que había presentado previamente con el título “La evolución de la deshonestidad”, causaba mucha polémica; sin embargo, advirtió que en el contexto de las interacciones bióticas esto es lo que sucede. 

Las interacciones bióticas siempre están plagadas de engaños y siempre hay un conflicto de interés, recalcó. 

“Lo que yo quiero es convencerlos de que las interacciones bióticas están plagadas de engaños que tienen que ver con la evolución de las señales y cómo están mediadas las interacciones, además de que siempre –y estoy diciendo siempre adrede– hay un conflicto de interés”, dijo. 

La respuesta a por qué tendrían que interactuar los organismos es en realidad una respuesta trivial; siempre, al menos un elemento necesita de otro y éste generalmente tiene que ver con el intercambio de recursos, bienes y/o servicios. 

Entre los seres humanos puso como ejemplo la publicidad que crea mensajes mediados por señales, cuyo objetivo es manipular nuestra conducta en beneficio de los dueños de las empresas, pero esta idea proviene de la naturaleza, advirtió. 

Todas las interacciones están mediadas por señales y en este sentido planteó la definición biológica del término, es “el medio por el cual un individuo, el actor –que emite la señal manipula la conducta de otro”. 

Precisó que simplemente por existir estamos emitiendo señales en forma de estímulos como nuestra temperatura y nuestros olores, que son perceptibles por insectos como los mosquitos, así como también el bióxido de carbono que despedimos. 

“Una señal que era simplemente un estímulo para estar vivo puede ser editada por la selección natural para tener otro propósito, y una de esas maneras tiene que ver con las relaciones que dependen del contexto y el comportamiento es una de las mejores maneras de expresarlo”, apuntó. 

Ejemplificó su observación al referirse a los universitarios y cuestionar si se portaban de la misma forma con su novio o novia, con su madre o padre y con sus amigos o amigas, no obstante, a que siguen siendo la misma persona. 

Planteó a los presentes que reflexionaran sobre este fenómeno que “en realidad uno está adoptando la mejor estrategia en un contexto dado; lo hacemos todo el tiempo y no nos damos cuenta”. 

Domínguez Pérez-Tejada recordó que los conceptos de engaño y deshonestidad causaban sobresalto entre su público, pero pidió que se contemplara cómo la selección natural favorece o no la evolución del engaño para la obtención de beneficios y cómo se usa para satisfacer necesidades de los individuos de igual forma en la naturaleza.

Por: David Sandoval Rodríguez