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La exposición tenía como objetivo clave la demostración de que el arte y la tecnología no eran conceptos opuestos. Además se realizó en un contexto de crisis económica y tensión internacional, por lo que también se marcó el objetivo de promover la paz mundial.

En el caso de España, país sumido en la Guerra Civil, fue representado en un pabellón que pretendía simbolizar el régimen constitucional republicano y sirvió como instrumento informativo en busca del apoyo de las potencias aliadas a la liberación de España frente a la sublevación del ejército.

Por supuesto, el pabellón español fue el que acogió la obra del Pablo Picasso, su emblemático óleo sobre lienzo titulado Guernica. El motivo que impulsó al pintor malagueño a realizar la escena representada en esta gran pintura fue la noticia de los bombardeos efectuados por la aviación alemana sobre la villa vasca que da nombre a la obra.

El proyecto de la Exposición, debido a la crisis económica, se presentó originalmente con un presupuesto austero –casi millón y medio de francos–; además este evento debía ocupar exclusivamente los alrededores de la Torre Eiffel –se modernizó con una nueva iluminación–, hasta el Trocadero y el Campo de Marte.

El palacio del Trocadero fue demolido para construir el palacio de Chaillot, que alojó parte de la exposición de los 44 países participantes.

En plena preparación de la Exposición, en 1936, se sucedieron en París huelgas o incluso sabotajes retrasaron los trabajos en la exposición (se produjeron retrasos en la construcción de todos los pabellones, salvo en el de la Unión Soviética).

La inauguración estaba prevista para el 1 de mayo, día de los trabajadores y fecha importante para el actual partido en el poder, el Frente Popular francés. Pero los retrasos sufridos hacían albergar serias dudas de que fuera posible inaugurar la exposición en esa fecha, por ello, se hizo trabajar a los empleados tardes, domingos e incluso días festivos.

La exposición fue finalmente inaugurada el 25 de mayo, con menos de un mes de retraso y ese mismo día se concedieron sendas medallas de oro a los dos pabellones más espectaculares: el pabellón de la Alemania nazi y el pabellón de la Unión Soviética.