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El Financiero

La prohibición al uso de bolsas de plástico por parte de las autoridades busca reducir la contaminación ambiental, sin embargo, las alternativas como las bolsas de algodón, papel o tela podrían resultar aún más contaminantes.

Un estudio elaborado por la Agencia Ambiental de Reino Unido, el cual fue publicado en 2011, encontró que, aunque las bolsas elaboradas con materiales “ecológicos” son más “durables” y “reutilizables”, necesitan más recursos en su producción, por lo que causan un mayor impacto ambiental.

Por ejemplo, una bolsa elaborada de algodón implica no sólo la producción agrícola de dicha planta, que conlleva cierto grado de contaminación, sino también el desperdicio causado por su elaboración, así como el impacto ambiental generado por su embalaje y traslado, ya que, en su mayoría, suelen ser hechas en países como China.

En el estudio, llamado Evaluación del ciclo de vida de la bolsa de supermercado, la Agencia Ambiental comparó distintos tipos de bolsas:

La clásica bolsa de plástico que dan en el supermercado, elaborada de polietileno de alta densidad; la bolsa de polietileno liviano con un aditivo prodegradante; la bolsa biodegradable hecha de una mezcla de almidón y poliéster; la bolsa de papel; la bolsa para durar “toda la vida” elaborada de polietileno de baja densidad; la bolsa hecha de tela no tejida de polipropileno, que de forma común se venden como “ecológicas”; y la bolsa de algodón.

Para medir el impacto ambiental de cada una de las anteriores se compararon variables como agotamiento de recursos, acidificación, eutrofización, toxicidad humana, ecotoxicidad acuática, ecotoxicidad acuática marina, ecotoxicidad terrestre y oxidación fotoquímica (formación de smog).

En el estudio se encontró que las bolsas que, en su elaboración, generan un mayor desperdicio, son las de polietileno de baja densidad hechas para “durar toda la vida”, ya que mil unidades generan 5 mil 850 gramos de desperdicio; le siguen las bolsas de algodón, que generan mil 800 gramos de desperdicio por cada mil unidades manufacturadas.

En contraparte, las bolsas que menos contaminan en su elaboración son las de poliéster, ya que generan 94.8 gramos de desperdicio por cada mil elaboradas; mientras que las bolsas “clásicas” de polietileno de alta densidad generan 418.4 gramos de desperdicio, por cada mil unidades elaboradas.

“Aquellas bolsas destinadas a durar más tiempo necesitan más recursos en su producción y, por lo tanto, es probable que produzcan mayores impactos ambientales si se comparan bolsa por bolsa”, indica el estudio.

Debido a esto, el documento señala que la clave para evitar mayor contaminación e impacto ambiental por el uso de bolsas radica en reutilizarlas el mayor número de veces posible.

Las bolsas de papel tienen que ser reutilizadas al menos 3 veces; las de polietileno de baja densidad hechas para “durar toda la vida”, deben ser reutilizadas al menos cuatro veces; las de tela no tejida de polipropileno al menos 11 veces; y las de algodón deben ser reutilizadas al menos 131 veces.