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La Jornada
La población indígena tiene un menor acceso al mercado laboral que la media de la población. Foto Carlos Ramos Mamahua

Los datos hasta ahora liberados no muestran el ingreso promedio o las condiciones de empleo formal por cada grupo, pero sí que el acceso de la población indígena al mercado laboral es 1.5 por ciento menor que en la media nacional y 5.2 más baja que entre afrodescendientes.

“Hay un gran mercado de trabajo que absorbe a la población indígena, pero es un mercado de trabajo de baja calificación, de bajos ingresos y de explotación”, explicó Carolina Sánchez, secretaria académica del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El problema de raíz es el acceso a la educación y las carencias en las comunidades de origen. Explicó que entre la población indígena 4.6 por ciento tiene educación superior, en el resto hay una mayor tendencia a ocuparse en industrias que no requieren formación educativa, que conllevan menores ingresos y un esfuerzo físico alto; “en situaciones de explotación y que les vulneran cada vez más ante la falta de alternativas”.

Racialización

La investigadora subrayó que el mayor ejemplo son las industrias agrícolas del norte y noreste del país, donde se ocupa a una gran cantidad de población indígena migrante; ahí –denuncia la investigadora– la mayoría de los trabajadores se encuentran en desnutrición, laboran jornadas extenuantes y reciben poco por ello.

“Lo que vemos es un proceso de racialización en que la población indígena y afromexicana se enfrentan a varias limitaciones, en el acceso al empleo, a los servicios, a la educación y todo esto se va articulando. No es casualidad que la población indígena presente las mayores desventajas, pasan y pasan los años y las estadísticas siguen siendo prácticamente muy similares, entre un Censo y otro no hay cambios significativos”, expuso.

Además de la falta de oportunidades, hay otros problemas. En algunas zonas hay deterioro de recursos naturales, conflictos con la tenencia de la tierra que generan violencia en las comunidades, problemas de narcotráfico, además están la puesta en marcha de grandes proyectos económicos que llevan al despojo de territorios, detalló Sánchez.

Y, aunque la migración es una alternativa, no lo es para todos. Explica que en la UNAM se tienen 950 becarios de origen indígena, ha tomado varios años impulsar un programa que consiste en dar un sustento básico para cursar la educación superior.