Te quiero a las diez de la mañana. "Te quiero a la diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces en las tardes de lluvia. Luego vuelvo a quererte cuando nos acostamos, y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay hora, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti en mucho tiempo. Ya ves ¡quién podría quererte menos que yo, amor mío!". Es parte del poema de Jaime Sabines, que subió David Quitano Díaz al Facebook.

Ahora que hablamos de algunas de las voces más importantes del mundo el siglo pasado, que ya dejamos claro que, para nosotros fue Francis Albert Sinatra Garaventa, mejor conocido como Frank Sinatra, hubo varios lectores a los cuales les pareció un tanto injusto que dejáramos de mencionar a dos grandes voces, mexicanas ambas, y que sí, es cierto merecerían formar parte del selecto grupo de las “mejores voces” del siglo pasado, desde luego haciendo la aclaración de que fueron voces grandes, de mucha repercusión, sobre todo en Latinoamérica, pero que nunca alcanzaron una presencia mundial relevante, y nos referimos concretamente a Marco Antonio Muñiz y a José José. Y efectivamente, tienen razón nuestros lectores porque en el caso del primero, “el lujo de México” como alguien lo llegó a bautizar muy acertadamente, nadie como él para interpretar con tanta elegancia el bolero, ¡ah qué manera de cantar de Marco!, y presenciar personalmente su espectáculo era otra cosa. Se decían muchas cosas de este hombre longevo y de privilegiada voz, desde que era un borracho hasta de su adicción por algún estupefaciente, la verdad es que nunca creímos ninguna de esas versiones, Marco era grande y cantaba como pocos. En el caso de José José, si la de Marco era una voz privilegiada, la de este hombre era una voz que solo Dios se la podía haber dado. En nuestros años preparatorianos todo mundo quería cantar como él, sus canciones eran las preferidas para que se entonaran en los “gallos”, por supuesto después de las de cajón: “Despierta”, “La Barca”, “El Reloj”, “Página blanca”, etc., ya sabe usted, sus éxitos de Rafael Pérez Botija, Juan Gabriel, Roberto Cantoral y de José María Napoleón. Grandes voces las dos sin duda, sobre todo la del segundo, quien ahora pasa por serias complicaciones en su salud. ¿Usted qué opina? Lo escribíó, hace más de un año, Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal

A raíz del deceso del cantante, las redes sociales se destaparon y empezaron a circular infinidad de memes (término que se usa para describir una idea, concepto, situación, expresión o pensamiento, manifestado en cualquier tipo de medio virtual: cómic, vídeo, audio, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia, que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión, Wikipedia.) a propósito del suceso. Realizados en un tono jocoso –no burlón- y ocurrente, con mucha originalidad, y es que se necesita un talento y una inteligencia muy especial para expresar y transmitir en pocas palabras y/o alguna imagen con mucho ingenio a propósito de una nota periodística. Recuerdo uno en especial, en donde se puede ver una violenta explosión en medio de edificios con la leyenda: “Se filtran las primeras imágenes de la incineración de José José”, en alusión evidentemente al consabido alcoholismo del cantante. Y así por el estilo, el último que le llegó al interlocutor es que tiene la imagen de una pequeña barrica coronada por un “¡Malvada Sarita!, vean la urna que escogió”. Como quiera, seguro el Príncipe de la canción si viviera habría tomado con mucho humor ver cómo algunos de los mexicanos nos reímos a partir de su  muerte. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) "Hay un placer en la locura que sólo los locos conocen": John Dryden. 2) "Prefiero una locura que me entusiasme que una verdad que me abata": Christop Martin Wfeland". 3)"No hay genio sin un gramo de locura": Aristóteles. 4) "Una vez al año es lícito hacer locuras": San Agustín. 5) "No hay loco de quien algo no pueda aprender el cuerdo": Pedro Calderón de la Barca. 6) "La cólera es una locura breve": Quinto Horacio Flaco. 7) "En el amor siempre hay algo de locura, más en la locura siempre hay algo de razón": Federico Nietzche. 8) "Cuando todo mundo está loco, ser cuerdo es una locura": Paul Samuelson. 9) "A la gente le gusta que siempre haya un loco a su alrededor": Alfredo Bryor Echenique. 10) "La verdadera locura es tan rara como la verdadera sabiduría. Quizá no sea en el fondo otra cosa que la sabiduría misma, que cansada ya de saberlo todo y de descubrir las verguenzas del mundo, ha tomado la resolución de volverse loca": Heinrich Heine. 11) "La sensatez no conviene en todas las ocasiones, a veces hay que ser un poco loco con los locos": Menandro. 12) "Todos nacemos locos. Algunos siguen siéndolo toda la vida": Samuel Beckett.

1) "No maltrates a los animales. También ellos son criaturas de Dios y nuestros hermanos menores que no recibieron la facultad del razonamiento abstracto. Pero son amigos que necesitan de nuestra ayuda y cariño. No les impongas excesivos trabajos. Aliméntalos bien. Cúralos en sus enfermedades. 2) Colabora con la naturaleza. No destruyas los bienes que la naturaleza pone a tu disposición. Coopera con los árboles que colaboran con tu vida, purificando el aire que respiras. Colabora con la pureza de las fuentes que te proporcionan el agua para refrescar tu cuerpo. Ayuda al suelo a producir para que haya pan abundante en la mesa de todos. 3) El amor y la alegría son los elementos de base sobre los que construimos las amistades y las consolidamos. Y son igualmente básicos para nuestra tranquilidad espiritual. Derrocha amor y alegría, en cualquier ocasión que tengas, y experimenta como la paz inunda tu alma".

1) El columnista de "Reforma", Armando Fuentes Aguirre "Catón", nombró, hace ya algunos años, al lic. Pericles Namorado Urrutia, ex-Procurador de Justicia y ex-Presidente del Congreso local, como Presidente Nacional de la Asociación de Funcionarios con Nombres Raros, y cada vez que nombraban a alguien con estas características lo remitía con el Mtro. Pericles para que fuera afiliado. Al guerrerense Píndaro Urióstegui Miranda lo nombró como Vicepresidente de esa asociación. 2) Hablando de nombres raros, el ex-Jefe de la Oficina de Hacienda Federal en Veracruz y ex-funcionario de Sefiplan, Alfonso Sanfilippo Lacayo, tuvo una colaboradora de nombre Disney Landia Chávez Luna, y cuando trabajó en el DF en la Dirección General del Impuesto Global de las Empresas, de la SHCP, su jefa era la C.P. Zoyla Alegría de las Flores. Lo escribe Felipe Hakim, directivo de este Portal.

Y hablo de comidas sencillas, modestas, para gente sencilla como el que esto escribe –pobremente, digamos-, y es que para los que somos de la región de Córdoba y Orizaba (Fortín, Ciudad Mendoza, Ixtaczoquitlán, Río Blanco, Nogales, sierra de Zongolica, Maltrata, Acultzingo, etc.), cuando hablamos de un platillo típico que se acostumbra comer en aquella zona conocido como ‘chileatole’, (también se le dice chilatole a secas), estamos hablando de una comida que se prepara a base de granos de maíz y rodajas de elote tierno, masa de maíz nixtamalizado, ramas de epazote, azúcar mascabado o morena al gusto, en dos versiones: el rojo que lleva para pintarlo chiles guajillo y un poco de serrano seco, y el verde, que lleva para colorearlo chiles verdes al gusto (cuaresmeño, serrrano o xalapeños). Este platillo que, créanmelo, es una delicia, se acostumbra comer por aquellos lares de manera cotidiana, pero se antoja más en las tardes/noches frías, lluviosas, con neblina y servido humeante, bien caliente. Quienes han comido el chileatole saben que es un caldo turbio por la masa disuelta (‘atoleada’) y molida con el guajillo y el serrano seco, o con los chiles verdes, con granos de maíz generosamente dispuestos y rodajas de elote tierno de uno o dos dedos de grueso. Servido se acompaña de gotas de limón al gusto y un poco de azúcar, ¡delicioso! En lo particular yo lo prefiero por encima de los famosos y populares esquites, que no tienen nada que hacer al lado del ‘chilatole’. En Orizaba hay más versiones a las que les agregan ‘chito’ (que el original es carne de caballo seca) o camarón seco. Repito, comida de pobre, lo acabo de comer preparado en casa, exquisito. Lo escribiò el directivo de este Portal, Marco Aurelio González Gama.

Removiendo recuerdos del pasado en materia beisbolera, se me vinieron a la cabeza muchos flashazos de aquellos memorables años en los que Chara Mansur Julián enriqueció el panorama de la pelota caliente en la década de los 70. No exagero si califico al gran Chara como un revolucionario del espectáculo beisbolero mexicano. Le imprimió otra dinámica a la pelota que se jugaba en la Liga Mexicana de Béisbol clase triple A en aquellos años. Mansur hizo historia con escandalosas contrataciones, y lo repito para que lo lea bien, escandalosas contrataciones, muchas de ellas de primer nivel: Juan Pizarro, Silvano Quezada, Osie Chavaría, Chucho Arnaiz, Vic Davalillo, Ramón Arano, José ‘Peluche’ Peña, Vicente ‘Huevo’ Romo, Manny Álvarez, Rafael Batista, Winston Llenas y Rico Carty, y es precisamente con este último con el que me quiero detener. Rico venía de ser una auténtica estrella en el mejor béisbol del mundo. Llegó a Córdoba en plena madurez como pelotero, había pasado por una época de lesiones y una aflicción orgánica de la que se dijo fue tuberculosis. Como quiera y a pesar de todo, venía de ser campeón de bateo de la Nacional con Atlanta en el 70, con un impresionante .366, nada más. Los que lo vimos jugar recordaremos que tenía un físico impresionante y un poderoso swing de bateo. En Cafeteros se le utilizó fundamentalmente como 1ª base, pero también llegó a cubrir el bosque izquierdo, y en esta posición era un espectáculo verlo fildear. A ver si me explico. Hasta antes de Carty, los jardineros al atacar o esperar un elevado lo hacían, con el fin de asegurar el fildeo, con los dos brazos extendidos y con mucha anticipación a que se desplomara el elevado, pero Rico impuso otro estilo. Lo hacía con el guante abajo, cazando –calculando- la pelota a la distancia solo con la mirada y, ya que se aproximaba a él, entonces y solo hasta en ese entonces levantaba el brazo en un movimiento elegante para esperar suavemente que la de nudillos se depositara en la manopla, utilizando para ello una sola mano. Era entonces cuando degollaba la esférica con mucha frialdad y maestría. Había que verlo con qué elegancia cubría el jardín, guardadas las proporciones, verlo marabarear la pelota me recordaba a como lo hacía Willy Mays con los Gigantes de San Francisco. Otro día comentaremos de las virtudes bateadoras del dominicano y como el poderoso imán de taquilla que fue con los Cafeteros. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Nunca una sentencia como tal había sido más cierta. Para quien me conoce sabe que, en mi caso, cuando se trata de comida la verdad es que me ando sin rodeos. Pa qué más, me declaro orgullosamente omnívoro. Mientras sea comestible y cocinable le entro a todo, no hago distingos ni discrimino. Y si hay un plato por el que siento una debilidad irreprimible, devoción para que se me entienda, ese es el mondongo, menudo, mole de panza o como simplemente se le conoce popularmente, por la pancita. Toda, cuajo, libro, cacarizo –mi favorito- y/o callo, bien lavadita y tiernamente cocida, servida en una buena infusión caldosa de tomate, ramas de epazote, cebolla, ajo, guajillo y chile serrano seco, acompañada de cebollita picada, orégano seco, chile seco molido y tortillitas de maíz recién echadas, mmm… soy capaz de cualquier crimen porque no me resisto a tan tentadora tentación. Cuando viví en la capital tenochca, junto a un querido compadre del alma nada más andábamos buscando en dónde desayunar una rica panza los sábados, y cuando se me vienen a la mente aquellos estudiantiles años, me froto las manos y no puedo evitar salivar. Y la he comido en mercados, en fondas, en paradores del camino –en Tres Marías, en la México-Cuernavaca y el de Aguilar Yarmuch está mu bueno- y hasta en restaurantes muy fifí en donde se conocen como callos, comúnmente guisados a la madrileña con garbanzos, chorizo y morcilla, pero recomiendo las ‘quecas’ de panza, fritas o con huarache doblado al comal. Y ya sabe usted, nunca me ofrezca invitarme a comer médula, sesos, riñones, hígado, ojo, cachete, tripitas o tuétano porque jamás le voy a decir que no, y ahí usted sabe a lo que le tira. Sobre advertencia no hay engaño. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Coplas de Vino: "Nervioso, pero sin duelo.. A toda la concurrencia.. Por la mala voz suplico.. Perdón y condescendencia... Con mi cara de ataúd.. Y mis mariposas viejas.. Yo también me hago presente.. En esta solemne fiesta.. ¿Hay algo, pregunto yo.. Más noble que una botella.. De vino bien conversado.. Entre dos almas gemelas?... El vino tiene un poder..Que admira y que desconcierta.. Transmuta la nieve en fuego.. Y al fuego lo vuelve piedra... El vino es todo, es el mar.. Las botas de veinte leguas.. La alfombra mágica, el sol.. El loro de siete lenguas... Algunos toman por sed.. Otros por olvidar deudas.. Y yo por ver lagartijas.. Y sapos en las estrellas... Si me dieran a elegir.. Entre diamantes y perlas.. Yo elegiría un racimo.. De uvas blancas y negras... El vino cuando se bebe... con inspiración sincera.. Sólo puede compararse.. Al beso de una doncella... Por todo lo cual levanto.. Mi copa al sol de la noche... Y bebo el vino sagrado.. Que hermana los corazones".