1) Bordas de hielo. "Vengo a verte pasar todos los días.. Vaporcito encantado siempre lejos.. Tus ojos son dos rubios capitanes.. Tu labio es un brevísimo pañuelo.. rojo que ondea en un adiós de sangre... Vengo a verte pasar; hasta que un día.. Embriagada de tiempo y de crueldad.. Vaporcito encantado siempre lejos.. La estrella de la tarde partirá... Las jarcias; vientos que traicionan... Vientos de mujer que pasó.. Tus fríos capitanes darán órdenes.. Y quien habrá partido seré yo". 2) Me desvinculo del mar. "Me desvinculo del mar.. Cuando vienen las aguas a mi... Salgamos siempre. Saboreemos.. La canción estupenda, la canción dicha.. Por los labios inferiores del deseo.. Oh prodigiosa doncellez.. Pasa la brisa sin sal... A lo lejos husmeo los tuétanos.. Oyendo el tanteo profundo, a la caza.. De teclas de resaca... Y así diéramos las narices.. En el absurdo.. Nos cubriremos con el oro de no tener nada.. Y empollaremos el ala aún no nacida.. De la noche, hermana.. De esta ala huérfana del día.. Que a fuerza de ser una ya no es ala".

1) "Tú nunca entenderás lo que te quiero.. Porque duermes en mí y estás dormido.. Yo te oculto llorando perseguido.. Por una voz de penetrante acero.. Norma que agita igual carne y lucero.. Traspasa ya mi pecho dolorido.. Y las turbias palabras han mordido.. Las alas de tu espíritu severo... Grupo de gente salta en los jardines.. Esperando tu cuerpo y mi agonía.. En caballo de luz y verdes crines.. Pero sigue durmiendo, vida mía.. ¡Oye, mi sangre rota en los violines!..¡Mira que nos acechan todavía!". 2) "Verte desnuda es recordar la tierra.. La tierra lisa, limpia de caballos.. La tierra sin un junco, forma pura.. Cerrada al porvenir; confín de plata... Verte desnuda es comprender el ansia.. De la lluvia que busca el débil talle.. O la fiebre del mar de inmenso rostro.. Sin encontrar la luz de su mejilla... La sangre sonará por las alcobas.. Y vendrá con espadas fulgurantes.. Pero tú no sabrás dónde se ocultan.. El corazón de sapo o la violeta... Tu vientre es una lucha de raíces.. Tus labios son un alba sin contorno.. Bajo las rosas tibias de la cama.. Los muertos gimen esperando turno".

En el mes patrio el pozole es obligado. Cuando llegué a trabajar hace algunos años al estado de Guerrero, confieso que poco sabía acerca de la cocina tradicional de esa montañosa entidad del Pacífico sur de nuestro país. Si acaso había comido el pozole blanco guerrerense, que lo comí y mucho principalmente en la Ciudad de México, pero en mis viajes anteriores a Acapulco no recuerdo haber comido esa maravillosa y misteriosa infusión. Cuando viví allá, cuando preguntaba cómo lo hacían y cuál era la base para que saliera ese caldo más bien espeso, siempre mis interlocutores me negaban la receta. Debo decir que en los mercados de Chilpancingo e Iguala las marchantas venden el ingrediente principal que es una especie de polvo verde ya sazonado y listo para ser agregado al caldo blanco hasta darle la consistencia ‘gruesa’ deseada. Años después supe que era pepita verde de calabaza más otras hierbas endémicas de Guerrero y sospecho que le ponen chile poblano. Como quiera, el pozole verde es otra cosa para quienes no lo han probado. Por supuesto acompañado de su respectivo orégano, cebolla picada, aguacate, chile molido y cascaritas de chicharrón, que ya remojado en el caldo es delicioso. Los nativos cuando lo comen hacen una verdadera bomba del rico platillo porque le agregan sardinas en aceite y, no contentos, le adicionan un huevo crudo que integran también al revoltijo. Me gusta con maciza y, si acaso, con pata de cerdo, eso sí acompañado de sus chalupas, chiles capones rellenos de requesón, flautitas de pollo en salsa caldosa y para cortar la grasa de tan opípara y exótica comida dos o tres mezcales de Guerrero, una chevecha, sin faltar un ‘Yoli’ de limón, que es el refresco del estado, ya absorbido por The Coca Cola Company. Eso sí, el pozole hay que exigir que lo sirvan en cazuela orejona de barro porque les garantizo que sabe y huele diferente. ¡Pos olé!, que te quiero verde.

"Te invito un café.. Ven acércate al calor de mi soledad.. Hace frío, la tarde está húmeda.. La brisa nos moja el cuerpo.. rasga la espalda, enfría el alma.. y golpea el rostro.. Ven toma un café conmigo para que la taza nos entibie las manos.. Siéntate, toma un café conmigo.. la charla de alguien siempre es buena compañía y nos da calor.. el sabor y aroma del café nos motiva.. a una mutua confesión.. Tómate un café conmigo.. tu plática, sonrisa y compañía.. endulzan mi amargo momento". Es de la autoría de Jesús Reyes Chávez, uno de los mejores lectores de "Crónica del Poder".

"Si no puedes ser pino alto y robusto.. que en las cumbres se llena de esplendor.. No te aflijas por ello, sé un arbusto.. pero entre los arbustos sé el mejor.. Si eres césped tan sólo en la pradera.. embellece el camino con las flores.. Y si tan solo un pececillo fueras.. sé el encanto del lago donde mores.. No podemos ser todo capitanes.. si nadie es tropa, el esfuerzo es vano.. No tan solo hay lugar para titanes.. Tenemos obra al extender la mano.. Si no fueras camino.. sé vereda.. Sé una estrella, si no fueras sol.. No ser grande es la gloria verdadera.. Cualquier cosa que seas... sé lo mejor". Es un poema religioso que subió Mimi Alemán al Facebook.

1) "Detén tu marcha y trata de ser feliz. ¿Por qué te afliges, pequeña mía? Dame vino, la noche se acerca". 2) "Mira y escucha. Una rosa tiembla, agitada por la brisa, y el ruiseñor le canta un ritmo apasionado". 3) "Si sabes que nada puedes hacer contra tu destino, ¿por qué te produce ansiedad la incertidumbre del mañana? Si no eres tonto, goza del momento presente". 4) Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy. Coge un cántaro de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe pensando en que mañana quizá la luna te busque en vano". 5) "Entre la fe y la incredulidad, un soplo. Entre la certeza y la duda, un soplo. Alégrate en este soplo presente donde vives, pues la vida misma está en el soplo que pasa". 6) Lámparas que se apagan, esperanzas que se encienden: la aurora". 7) "¡Qué mezquino el corazón que no sabe amar! Si no estás enamorado, ¿cómo puedes gozar con la deslumbrante luz del sol o la suave claridad de la luna?".

Brasil desde siempre ha provocado en quien esto escribe asombro que viene desde la majestuosidad de su territorio. Antaño, ver plasmado en un globo terráqueo el contorno de ese inmenso país me dejaba admirado por no decir anonadado. Para darse una idea del tamaño del territorio de Brasil, es un poco más de cuatro veces más grande que el nuestro y apenas poco menos de dos millones de kilómetros cuadrados menor que el continente europeo. La amazonia o selva amazónica, con todo lo que ha sido castigada por la irracional explotación, tiene una superficie aproximada de 5.5 millones de km2 y por ella atraviesa el río que lleva su nombre, sinónimo de vida, biodiversidad, ecología y esperanza para el futuro y viabilidad de la vida en el planeta Tierra. Pero hay algo más, aparte de todo lo anterior y el fútbol brasileño de antaño que me ha atraído toda la vida, y eso es la música brasileira, fundamentalmente el Bossa-nova, que es un género que reinventó el viejo ritmo de la samba que los brasileños heredaron de la poderosa emigración forzada de esclavos negros del continente africano. Ya en otras ocasiones hemos hablado de la música y de la admiración que sentimos por Antonio Carlos Jobim, esa especie de héroe nacional musical de Brasil, al que la nación carioca le debe el lugar que la música brasileña tiene en el mundo. Es de tal magnitud la grandiosidad de Jobim, que ya lo habíamos dicho también aquí, el aeropuerto internacional de Río de Janeiro lleva en su honor su nombre. Pero de la música nos saltamos al cine, y ahí hago un paréntesis para señalar varias cosas relevantes de la cinematografía brasileña que me han dejado profundamente marcado, la primera, la película ‘Estación central’ (1998) de Walter Salles, que plasma una historia dramática y conmovedora del Brasil profundo, descarnado y desamparado, con la actuación notabilísima de la veterana actriz Fernanda Montenegro; la segunda, ‘Doña flor y sus dos maridos’, que más allá de que está basada en una novela hilarante de Jorge Amado, me descubrió una de las mujeres más hermosas y sensuales de la historia del cine: Sonia Braga, con eso les digo todo, la exuberancia hecha mujer; la tercera, el Brasil del 70, que es el once que mejor he visto practicando el juego de conjunto, sin sacrificar el juego bonito, cadencioso, potente, de toque, magia, filigrana, fantasía y gambeta, y espero no haberme quedado corto en los adjetivos. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

"La vida de esta artista ha transcurrido a través de una intensa y apasionada relación con el arte, a partir de los 13 años cuando se inscribió en La Esmeralda, y aún antes cuando en la infancia jugaba con plastilina y lápices de colores. Durante muchos años su pasión se cumplió fundamentalmente en la gráfica. Su obra es en ese campo amplísima: la anima el mundo de la infancia y la nostalgia de un universo que la autora no conoció personalmente, el de los objetos de ornato, el vestuario y peinado de las tres primeras décadas de este siglo. En este mundo existe siempre un misterio, un espacio de zozobra, un escalofrío de inquietud, y toda ella se apoya en una infinidad de detalles que perfilan y afinan ese misterioso central. En la obra de Leticia Tarragó, el detalle lo es todo. A partir de 1986, en Cancún, se produjo du primer reencuentro con el color. Luego, a principios de esta década, en un viaje a Alamos, Sonora, pinta una serie de paisajes acompañados de figuras fantasmales, que la sitúan de lleno en la pintura, reproduciendo en ella el clima de misterio que había introducido en su obra gráfica. El actual periodo, es un prodigio de imaginación y libertad. La pintora lleva esa libertad a uno de los géneros donde parece más difícil ejercerla, el retrato. Estas visiones captadas por el ojo de Leticia Tarragó constituyen una nueva aportación a la plástica mexicana.". Es parte de lo que escribió el maestro Sergio Pitol en la edición "Expresión Plástica, 35 artistas", del IVEC, en 1995.

1) "Dar la felicidad y hacer el bien, he ahí nuestra ley, nuestra ancla de salvación, nuestro faro, nuestra razón de ser": Henri-Fréderic Armiel. 2) "Con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no sería perfectamente feliz?": Oscar Wilde. 3) "El gran secreto de ser feliz es ser inocente": Focílides. 4) "En el fondo, son las relaciones con las personas lo que da valor a la vida": Guillermo von Humboldt. 5) "El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace": León Tolstoi. 6) "¡Es hermoso ser feliz con las pequeñas cosas!": Jeremías Gotthelf. 7) "La dicha de la vida consiste en tener siempre qué hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar": Thomas Chalmers. 8) "La felicidad es como una mariposa, cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro": Viktor Frankl. 9) "Quien no es feliz con poco no lo será con mucho": Lao T-sé.

1) "El que tiene un amigo verdadero puede decir que tiene dos almas": Anónimo. 2) "La amistad sólo puede tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad": Dalai Lama. 3) "La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas, y hacer cosas honradas por los amigos": Charles-Paul de Kock. 4) "La amistad nace con la luz y se afirma con el trato": Jean Baptiste Poquelin Moliere. 5) "¡Dios nos libre de enemistades de amigos!": Lope de Vega. 6) "La amistad es el matrimonio del alma y este matrimonio está sujeto al divorcio": Francois Marie Arcuet de Voltaire. 7) "La amistad es el vino bueno de la vida": Edward Young. 8) "La amistad es un perfecto acuerdo sobre todas las cosas divinas y humanas, junto con un sentimiento recíproco de benevolencia y afección": Marco Tulio Cicerón. 9) "La amistad es como la música: dos cuerdas del mismo tono vibrarán a la vez aunque solo se pulse una": J. Quarles. 10) "La amistad es un tesoro valioso, que necesita de dos guardianes permanentes": José Narosky.