1) "He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él. 2) Yo no temo a la muerte. Estuve sin vida miles y millones de años antes de nacer, y no sufrí problema alguno por ello. 3) Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo quita cuando empieza a llover. 4) Básicamente hay dos tipos de personas. Las personas que consiguen cosas y las personas que dicen que han conseguido cosas. El primer grupo es menos frecuente. 5) La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta y hacer lo que preferirías no hacer. 6) Honestidad, la mejor de todas las artes perdidas. 7) El hombre es un experimento, el tiempo demostrará si valía la pena". Son de Mark Twain. Las publican en "El Club de los Libros Perdidos" y lo subió Marco Antonio Roa al Facebook.

Otra historia inspiradora de una mujer, esta extranjera, de la época revolucionaria,. Alma Reed, conocida como La Peregrina, por su periodismo sensible, es muy admirada en México. En 1921, después de la Revolución Mexicana, destacó por su defensa de Simón Ruiz, un joven indocumentado mexicano de 17 años, que había sido juzgado y sentenciado a la horca porque su abogado estadounidense le había recomendado que se declarara culpable. Reed escribió a menudo contra la ejecución de menores, y en parte gracias a ella, la constitución de California fue modificada. Oriunda de San Francisco, Calif., Reed viajó a Mérida, Yucatán, después de haber escrito muchos artículos elogiando al gobierno revolucionario de Obregón. La parte más memorable de su historia es su noviazgo con el gobernador local, Felipe Carrillo Puerto. Después de salir de Mérida hacia San Francisco para hacer los preparativos para la boda, se enteró por telegrama que su prometido y otros doce hombres habían sido ejecutados. La imagen es del artículo “Waiting on the Maya Ghosts” (Esperando a los fantasmas mayas) de Alma Reed publicado en el New York Times, 25 March, 1923. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) "El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes": Denis Diderot. 2) "¿Cuál es la felicidad que no tiene algo de pena?: Margaret Cliphant. 3) "Feliz es el hombre que tiene una buena esposa; vive el doble": Johann Wolfang von Goethe. 4) "La felicidad es al mismo tiempo la mejor, la más noble y la más placentera de todas las cosas": Aristóteles. 5) "La felicidad es perfecta cuando se comparte": Jane Parker. 6) "La independencia es felicidad": Susan B, Anthony. 7) "Si tú quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión": Dalai Lama. 8) "No todos cosechamos la felicidad en el mismo huerto": Luis Martínez Kleiser. 9) "No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás": León Tolstoi. 10) "Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz": Aristóteles. 11) "Una persona feliz es un bien común": George Chapman. Foto de Wikipedia.

Cierto día, una amistad ya mayor, cercana al que esto escribe –debe andar rondando las ocho décadas-, me comentaba a propósito de no sé qué cosa, con cierto dejo de presunción “¡En mi casa cuando yo era joven se tomaba café de greca y se preparaba comida energética!”, por supuesto que ante tan modesta afirmación no pude evitar poner mi cara de ¡Qué!, pero no solo eso, y aunque no es mi costumbre rebatir, pero ese día, ¡no faltaba más!, me vi obligado a rebatir: “¡Que qué, café de greca y comida energética, pues en dónde creció usted, en Nueva York!”, -para agregar: “¡Porque aquí en los ranchos, cuando uno era joven se comía como se podía y lo que había!”, y pensé para mis adentros: “¡Café de greca y comida energética, como si no hubiera sido yo niño alguna vez!”, y lo anterior lo comento porque la costumbre del café en grano, tostado y molido, es una costumbre relativamente nueva. Antes, y estoy hablando de hace 45 o 50 años, en las casas, en casi todas, como la de usted y la mía, lo que se acostumbraba para ‘pintar’ el agua caliente y medio engañarnos de que estábamos tomando café era el famoso Nescafé, un poquito después, cuando ya empezó a venderse el café de grano, tostado y molido, éste se preparaba en olla de barro, después, probablemente a finales de los 60, ya como una señal de modernidad, en las casas empezó a haber cafeteras de aluminio a base de coladera y chorro hirviente, de esas que tenían -usted lo recordará- tapa de centro de cristal, mucho tiempo después vinieron las cafeteras eléctricas. Ahora, ¿en lo que hace a que hace setenta años se comiera comida energética?, pues yo no viví en aquella época, pero cuando yo fui chamaco en mi pobre casa se comía lo que había y como se podía, es decir, sopa de pasta, el fideo cambray o corbatita que se compraban 10 o 20 centavos en la tienda del barrio, arroz, blanco o rojo, y una o dos veces a la semana carne, primordialmente de puerco, el pescado muy de vez en cuando. Y a mí todavía me tocaron las planchas de hierro fundido que se calentaban en las brasas del carbón y en casa de una tía hermana de mi mamá, las estufas de petróleo diáfano. Bah, ¡café de greca y comida energética, pues ni que haya vivido en Nueva York! Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) "Una palabra amable calienta por tres inviernos: proverbio chino. 2) Cuando un hombre sabe a donde va, el mundo se aparta para dejarlo pasar: Marden. 3) No son la riqueza ni el esplendor lo que nos proporciona la felicidad, sino la tranquilidad y el trabajo: Thomas Jefferson. 4) Los pequeños actos de cortesía endulzan la vida, los grandes la ennoblecen": Bovee. 5) Si te rehusas a ser enderezado cuando estás verde, no te podrás enderezar cuando estés maduro: proverbio africano. 6) Maduras el día en que, por primera vez, te ríes de ti mismo: Ethel Barrymore. 7) La adulación, meretriz de vicio, debe quedar fuera de la amistad: Cicerón. 8) Aquellos que usan a menudo la palabra imposible, tienen muy poca suerte en la vida: Thomas Carlyle. 9) Trata de convertirte no en un hombre de gran éxito, sino en un hombre de gran valía. 10) El día más inútil es aquel en el que no hemos reído": Charles Field".

A la que pasa. "La avenida estridente en torno de mí aullaba.. Alta, esbelta, de luto, en pena majestuosa.. Pasó aquella muchacha, con su mano fastuosa.. Casi apartó las puntas del velo que llevaba... Agil y ennnoblecida por sus piernas de diosa.. Me hizo beber crispado, en un gesto demente.. En sus ojos el cielo y el huracán latente.. El dulzor que fascina y el placer que destroza... Relámpago en tinieblas, fugitiva belleza.. Por tu brusca mirada me siento renacido.. ¿Volveré acaso a verte? ¿Serás eterno olvido?... ¿Jamás, lejos, mañana? pregunto con tristeza.. Nunca estaremos juntos. Ignoro a dónde irías.. Sé que te hubiera amado. Tú también lo sabes". El vino de los amantes. ¡Hoy es espléndido el espacio!.. Sin freno, ni espuelas, ni brida.. Partamos a lomos del vino.. hacia un cielo divino y mágico... Cual dos ángeles torturados.. por implacable calentura.. En el cristal azul del alba.. sigamos tras el espejismo... Balanceándonos sobre el ala.. del torbellino inteligente.. En un delirio paralelo... Hermana, navegando juntos.. Huiremos sin reposo o tregua.. Al paraíso de mis sueños".

1) "El trabajo de amarte.. como tú debes ser amada.. el trabajo solamente mío. 2) Y mis enfermedades, mi desdicha.. mi soledad que nada.. conseguía quitar, ¿qué cosa fueron.. si no lecciones duras.. de amor, que me obligaban a buscarte?. 3) Mis pasos, los primeros..sin que nadie pudiera sospecharlo.. me llevaban a ti. Cada palabra.. que mi boca aprendía.. me preparaba a pronunciar tu nombre. 4) Cuando jugaba estando solo.. jugaba a estar contigo.. 5) Después de cada gozo conseguido.. de cada sed vaciada.. de cada esfuerzo pleno.. estabas esperándome tranquila. 6) Ya ves por qué te quiero bien ahora.. mi amor no es cosa nueva,.. como a la muerte, irremisiblemente.. desde el nacer te estaba destinado". Los incluyó Francisco Morosini en su libro "El frágil recuerdo". Tanto a Bonifaz Nuño como a León Felipe, "Paco" refiere en el texto, que los conoció un domingo cerca de la Calzada de los Poetas, en el Bosque de Chapultepec, en la ciudad de México, donde los poetas expresaban de propia voz sus creaciones".

Y a sufrir se ha dicho. Llega una edad de los seres humanos en donde conciliar el sueño cada noche se vuelve una verdadera hazaña. Y de por sí soy desvelado y de dormir poco, pero todo tiene un límite. Y es que no he podido ir con el médico porque le tengo pavor a pararme en una clínica o consultorio en estos pandémicos días. A lo mejor me resulta más caro el caldo que las albóndigas. ¿Qué he tenido que hacer para dormir más o menos bien? Pues lo que haría cualquiera para procurarse un sueño más o menos reparador de, digamos, unas cinco o seis horas si bien le va a uno. He tenido que rezarle al dios Baco para proveerme de un sustituto a los sedantes. Empecé con las dos cervezas de rigor en la cena, pero se me acabó el stock y se me atravesó la carencia de producción del jugo de cebada.. Ni modo, tuve que voltear a ver la pequeña cava de la casa. Seguí con los licuados de rompope al doble shot, que son deliciosos con hielo triturado y canela en polvo, pero igual, se me acabó el del convento. Ni modo, opté por un coctel de vermú –que luego paso la receta-, que lleva un toque de ginebra y soda, con sus tres aceitunas y un gajo con todo y cáscara de naranja. Pero también se me acabó el “Chinzano” y tuve que voltear a ver la ginebra con jugo de tomate, al más puro estilo de la sangre de María. Hasta eso, no crean que me excedo, la dosis recomendada son dos de cajón. Pero como nada dura para siempre, se me acabó la ginebra, fue entonces cuando tuve que voltear a ver el ron, ni modo, me tuve que recetar dos cubas libres, con poca cola, apenas pintadas, eso sí con tres cubos de hielo. Pero se me acabó el jamaiquino destilado de caña y, muy a mi pesar tuve que optar por el delicioso brandy. No soy muy exigente, me gusta el de España, e igual, dos apenas pintados con tres rocas. Y en esas estoy, cuando el español está dando de sí ya le estoy echando el ojo a un pura malta, pero ese me lo voy a bajar nada más con hielo. Ahora que no crean que es pura beberecua somnífera, estoy caminando alrededor de 14 minutos diarios en la caminadora a más o menos alta velocidad para quemar calorías. Ahí la llevo. ¡Pinche pandemia, ya hasta se me está empezando a olvidar! Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal. Imagen de "attachment.googleusercontent".

1) "Adelántate a tus hermanos en el amor; no esperes a ser amado, ama primero. Da el primer paso. 2) Aunque nos gusta que se digan cosas bonitas de nosotros hay que tener cuidado (...) Despójate de toda pretensión e ilusión efímera y ve a lo esencial, a lo que te promete vida, a lo que te da dignidad (...) No le tengas miedo a la humildad. 3) Hoy se nos dice que cuanto más alta tienes la nariz, más importante eres. Hoy se nos dice que cuando más vanidoso aparezcas, vas a tener más fuerza. No, no va por ahí la cosa. Sé modesto (...), escucha, convive. Reconoce tu dignidad y la de los demás. Ama y déjate amar. 4) El acusarse a uno mismo es siempre un acto de humillación que conduce a la humildad. Y cuando uno opta por ese camino, opta por la lucha y por el triunfo".

1) "El elogio endereza espinas dorsales: Doménico Cleri Estrada. 2) El más dulce de todos los sentidos es la alabanza: Jenofonte. 3) Huye de los elogios, pero trata de merecerlos: Francois de Salignac. 4) Hombre en el cual hace mella la adulación, es hombre desarmado: Arturo Graf. 5) Siempre se está más en riesgo de creer los elogios que las censuras: Luis Herrera de la Fuente. 6) Yo alabo en voz alta, y critico en voz baja: Catalina II de Rusia. 7) Vale más oír reprensiones de sabio que alabanzas de necios: la Biblia. 8) Trata de ser como te pintan los aduladores". Quinto Horacio Flaco.