Casi estaría dispuesto a hacerlo. Bueno, no tanto pero casi, todo dependería de la circunstancia (el hombre y su circunstancia). Me defino como un comidista omnívoro de a de veras. Tal vez en estos tiempos del rocanrol tardío, me debiera definir como ‘flexitariano”, que es una nueva corriente de comidistas que comen en su mayoría más vegetales, lácteos y huevos, pero que no le hacen el feo a la carne dos o tres veces a la semana. Y cuando de comer carne se trata al ave de corral no la exceptúo. Me gusta inclusive cocida, las alas aderezadas con un poco de sazonador son deliciosas, pero por lo que sí estaría dispuesto a "cometer un crimen" es por una buena barbacoa de pollo, como la que se prepara en mi tierra. Hay muchas recetas para hacer barbacoa enchilada. Hay quienes la confeccionan con diferentes chiles secos, desde el chileancho hasta el cascabel, pasando por el guajillo y además le ponen jitomate. A mi me gusta simplemente la que se hace con un caldillo rojo de una combinación bien equilibrada de chile guajillo, unos 15 o 20; una cebolla mediana, 2 o 3 dientitos de ajo; sal y pimienta al gusto del comensal y una pizca de comino. A todos estos ingredientes hay que darles un ligero hervor en 2 tazas de agua, probablemente reservando la sal y la pimienta para el final, procesando todo en la licuadora –en el mix como dirían los españoles- hasta tener un mole de cuerpo ligero pero consistente al que recomiendo colar en un chino no muy fino, nada más para que se le quiten las pequeñas hojuelas del guajillo que no alcancen a molerse, mientras tanto en una cacerola disponer de unas 8 a10 piezas de pollo a las que hay que cubrir con recaudo, como le dicen los yucatecos, cubriendo todo con una cantidad generosa de hojas de tlanepa (hojasanta o acuyo), tapar la cacerola y cocer a fuego de lento a medio, sin prisas, y en más o menos hora u hora y media estará lista la barbacoa. Recomiendo acompañar con arroz blanco y unos buenos frijoles de olla recién cocidos, ¡ah, y eso sí!, una buena cantidad de tortillas. Prepárenla y me dicen. Lo comenta Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Esta versión de la inspiración de Armando Manzanero, la he escuchado cuando menos en las voces del propio –e inmenso- compositor yucateco, de Luis Miguel, José José y de otro gran bolerista yucateco, desafortunadamente ya fallecido, Carlos Lico, de portentosa voz. Todas las interpretaciones me gustan, pero me decanto más por las de José José y Carlos Lico, cuestión de gustos. La letra es hermosa y refleja un sentimiento y la soledad expresada poéticamente. Es que en verdad los seres humanos sentimos la ausencia de nuestros congéneres: de la esposa, de los hijos, de las amigas y amigos, de la novia, de la amante, de la familia, de la gente… Es nuestra naturaleza gregaria, vivir en manada, disfrutar del núcleo familiar, por eso me gusta tanto esa canción, porque expresa ese sentimiento profundo, intenso e importante que es para nosotros nuestra contraparte. En estos momentos de soledad se me vino a la cabeza, en verdad hermosa: Te extraño / Como se extrañan las noches sin estrellas / Como se extrañan las mañanas bellas / No estar contigo, por Dios que me hace daño / Te extraño Cuando camino, cuando lloro, cuando río / Cuando el sol brilla, cuando hace mucho frío / Porque te siento como algo muy mío / Te extraño / Como los árboles extrañan el otoño / En esas noches que no concilio el sueño / No te imaginas amor, cómo te extraño… Foto de "XEU Noticias".  Lo escribió hace unos cuantos meses Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

La escuela en donde cursé la primaria fue un plantel educativo que fundó el exilio español en Córdoba en el año de 1940, por un grupo de profesores normalistas tan solo unos meses después de su arribo a México. Entre ellos se encontraba el profesor Atilano Luis Navarrete, nacido en Moral de Calatrava, provincia de Ciudad Real, España, el 13 de febrero de 1908. Siendo apenas un infante de 2 años de edad, su familia se traslada a vivir a Valencia, ahí cursa su educación elemental y media, y estudia para maestro en la Escuela Normal de Valencia. Muy joven se adhiere a las filas del Ejército Republicano Español, destacamento en el que también militó la que más tarde sería su esposa, la también profesora, Concepción Escutia Blasco (de Luis). En plena guerra Atilano y Conchita contraen matrimonio, y tras la derrota de los republicanos a manos de las fuerzas de Franco, ambos son recluidos en el campo de concentración de Argelès-Sur-Mer, en la costa mediterránea meridional de Francia, hasta que fueron embarcados y exiliados a México en el buque Mexique un 27 de julio de 1939. El recuerdo entrañable que guardo de mi maestro Atilano es la de un hombre maduro –cuando me dio clases rondaba los 60 años- recio, encurtido por la vida, de carácter fuerte, serio, un tanto áspero y poco afable en su trato, que imponía respeto, pero sobre todo que sabia transmitir el conocimiento propio del 3er. Año de primaria. Su método por ejemplo para enseñar las multiplicaciones y el resto de las operaciones matemáticas, consistía en el repaso ‘machacante’ basado en la constancia, en la perseverancia y en la disciplina. Fui muy afortunado en haber tenido un maestro como don Atilano, de él recibí muchas cosas buenas aún presentes en mi concepción de la vida, pero sobre todo la gran enseñanza de que hasta para aprender las cosas más elementales se requiere de mucho esfuerzo, constancia y disciplina. Don Atilano murió en Córdoba a la edad de 103 años, un 12 de febrero de 2011 y después de vivir en México 72 años. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

"Sin familia, sin el calor del hogar, la vida se vuelve vacía, comienzan a faltar las redes que nos sostienen en la adversidad, las redes que nos alimentan en la cotidianidad y motivan la lucha para la prosperidad. La familia nos salva de dos fenómenos actuales, dos cosas que suceden: la fragmentación (la división) y la masificación. La familia es escuela de humanidad, escuela que enseña a poner el corazón en las necesidades de los otros, a estar atentos a la vida de los demás. Las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad. Es cierto, no existe la familia perfecta, no existen esposos perfectos, padres perfectos ni hijos perfectos, y si no se enojan yo diría suegras perfectas. Pero eso no impide que no sean la respuesta para el mañana. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos espacios de libertad y de amor. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos centros de humanidad". Es parte del discurso del Papa Francisco que ofreció hace tiempo en un encuentro con familias en Santiago, cuando visitó Cuba.

Estamos hablando de finales de los años 70, acababa de llegar a estudiar a la ciudad de México para estudiar la profesional. Fue entonces cuando escuché por primera vez esas dos voces que me impactaron para siempre, las del uruguayo Alfredo Zitarrosa –así, sin segundo apellido- y la del argentino Atahualpa Yupanqui. Era una época en la que se escuchaba mucho folclor latinoamericano en las escuelas de educación superior de México, sobre todo en la capital y en el centro de la República. Víctor Jara, Mercedes Sosa, Los chalchaleros, Óscar Chávez, Daniel Viglietti e Inti illimani, dominaban la escena en los auditorios de las facultades de la UNAM, UAM y el Politécnico, y en la CDMX había muy buenas peñas en donde se tomaba vino al ritmo de esta música. A Zitarrosa y a Yupanqui los consideraba otra cosa, al igual que a Mercedes Sosa. El pasado 23 de mayo se cumplieron 25 años de la desaparición física del “último indio” argentino, Atahualpa Yupanqui, que en realidad se llamaba Héctor Roberto Chavero y que tampoco era un indígena puro. Su padre era un mestizo de sangre quechua, pero su madre era criolla de origen vasco, o sea, una parte de sus ancestros, como casi todos los argentinos, son “hijos de los barcos”. Pero Atahualpa exaltaba su origen indígena en su música, con ese toque inconfundible de los gauchos argentinos, amantes de los asados, del vino y del mate. La primera vez que escuché ‘Los ejes de mi carreta’ me quedé prendado de la música de Atahualpa, y hoy todavía de vez en cuando la escucho saboreando un buen tinto Garnatxa (garnacha y/o grenache) para sentirme un gaucho y pensar en la inmensidad de la pampa argentina: Porque no engraso los ejes/me llaman abandonao/si a mí me gusta que suenen/pa' que los quiero engrasar… Lo escribiò Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Es un gran libro, se puede tomar como una novela histórica, como una historia novelada o como la "historia ficcionada", de cualquier modo como la tome o lea, es una gran historia narrada de manera magistral por Fernando del Paso, que nos remonta a ese breve y trágico periodo de la historia de México, de nuestra historia nacional, de un pasaje único, ¿notable, execrable?, en donde los afanes imperialistas de unos cuantos propiciaron la aventura trágica de la pareja imperial que integraban Maximiliano y Carlota, que en el pecado llevaron la penitencia. "Noticias del imperio", desde la descripción boyante que hace Carlota de sí misma y de sus "espumosos" y airosos galardones nos atrapa: "Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina de Inglaterra. Yo soy Carlota Amelia, mujer de Fernando Maximiliano José, Archiduque de Austria, Príncipe de Hungría y de Bohemia, Conde de Habsburgo, Príncipe de Lorena, Emperador de México y Rey del Mundo". Léanlo, no se van a arrepentir, gran libro, no se van a arrepentir. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.. Descanse en paz este gran escritor, quien murió en Guadalajara, a los 83 años de edad.

Es de sabios reconocer que en esto de los botaneros siempre hay alguien que sabe más que uno de esos temas, y que siempre hay alguien –algunos- que tienen la última palabra en estas cuestiones culinarias. Después de aquel Carrusel en donde hago un recuento de algunos de estos “templos al buen comer y al buen beber”, se dejaron venir una andanada de mails al escribiente componiéndole la nota, voy a comentar dos de ellos que me parecen ejemplares por su sabiduría, va el primer comentario: “Mi estimado, el ‘Venegas’ era centro a donde acudir a curar la sed sobre todo cuando el calor apretaba o había partidos de fut, de box o cualquier evento deportivo, después de un tiempo cerró por problemas de seguridad. Ahora su hijo abrió otro Venegas en la avenida Orizaba, a la vuelta de la Torre Hákim, donde hubo otro bar. Sigue el fut y el box. La Frontera sigue vigente, y El Papaloapan, (ahora en la av.Murillo vidal) como atinadamente comentas, ahí se sigue comiendo bien y los viernes se escuchaba por las noches muy buena salsa y fandango. El México, mantiene su calidad, excelentes tortas de serrano o un buen pepito con una cerveza o copa nunca caen mal al mediodía. El otro mail, es más ilustrativo, digamos que amplía las posibilidades, va: “Muy buena reseña, pero te faltaron ‘La bamba,´en Mata y Bremont, el ‘Salón Superior’, ‘El dominó’, el ‘Salón Victoria’ (le decían la barra más grande del oeste); ‘Los Pericos’ de 20 de noviembre; ‘La Chuza’, ‘La Manola’, el ‘Burladero’, ubicados en la calle Américas; Bar ‘Mi Oficina’ en Ruíz Cortinez, ‘Los Compadres’ de avenida Xalapa; ‘Las Vegas’ en la colonia Progreso; ‘El Lucas’ de avenida Revolución y después te menciono los de Coatepec, que esa información merece capítulo aparte”. Ante esta avalancha informativa, no me queda más que decir: ¡Pa´su mecha, más mezcla maestro! Pues ahí está todo un tour para el que se quiera animar a hacer ese recorrido culinario. Lo escribiò Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

No conozco a un varón –perdón del abuso de la masculinidad-, incluyo a las damas, que no sienta debilidad por una loción de diseño, digamos de un aroma fino, clásico, de esos que dejan estela al pasar. Retomo una sección de El País en donde señala las que son, a juicio del periódico madrileño, las 5 lociones más intemporales de los tiempos recientes. Empieza con Eau Sauvage (Agua Salvaje) de la casa Dior, de la cual destaco algunos extractos de la nota publicada. Su lanzamiento fue en 1966, o sea, tiene 52 años en el mercado de fragancias y sigue tan campante. Marcó un antes y un después en el mundo de los aromas masculinos, en cuanto a sus notas características lo describe como “un perfume fresco y cítrico, con una base de vetiver y unas notas de limón y romero que se perciben en su aplicación”. La sofisticación viene en envase. Para quienes la prefieren, los remite a una suerte como de colonia cara, nada que ver con la Sanborns, pero es como su prima francesa la aristócrata. Se define como una loción “viril, discreta y fresca” que contrasta con el tono dominante de la mayoría de las fragancias masculinas: olor a maderas. Se dice que cambió los cánones de estilo de los hombres actuales, digamos que los hizo más refinados. Desde que salió al mercado, no ha variado el diseño de la botella: las mismas estrías en diagonal del cristal, la misma etiqueta con el mismo logotipo y el mismo tapón plateado. A lo largo de las 5 décadas que tiene en el mercado, en su publicidad se han sucedido desde Alain Delon, Johnny Hallyday hasta Zinedine Zidane. El aroma original es difícil de igualar, incluso para quienes lo crearon. En mi opinión, es un aroma fresco, ideal para climas cálidos como los nuestros, sobre todo para el verano. No me imagino a un ruso o a un kazajastano con aroma a Agua Salvaje. ¿Usted qué opina? Lo comenta Marco Aurelio González Gama, directivo de "Crónica del Poder".

"En los primeros años de los sesentas, en el histórico taller de grabado de Guillermo Silva Santamaría, en lo que hoy es una majestuosa biblioteca, y en esa época era un nidero de actividades artísticas y culturales: "La Ciudadela", estuvieron juntos Leticia Tarragó y Fernando Vilchis, como parte de una generación deslumbrante de artistas. Que sí pensaban casarse no lo decían y ni siquiera se agarraban de las manos. Luego vino para Fernando, Polonia, una beca de un año para estudiar artes gráficas. Y allá fue la luna de miel con Leticia. A su regreso, dejaron una huella perdurable en todas las ediciones de la Universidad Veracruzana, no sólo con portadas: carteles, diagramación completa de libros y publicaciones, ilustraciones y viñetas. La influencia de ellos se perpetúa en generaciones completas dentro de la Universidad Veracruzana". Lo escribió don Emilio Carballido en la edición "Expresión Plástica. 35 artistas", del IVEC, en 1995. Foto de UV.

1) "Dar la felicidad y hacer el bien, he ahí nuestra ley, nuestra ancla de salvación, nuestro faro, nuestra razón de ser": Henri-Fréderic Armiel. 2) "Con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no sería perfectamente feliz?": Oscar Wilde. 3) "El gran secreto de ser feliz es ser inocente": Focílides. 4) "En el fondo, son las relaciones con las personas lo que da valor a la vida": Guillermo von Humboldt. 5) "El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace": León Tolstoi. 6) "¡Es hermoso ser feliz con las pequeñas cosas!": Jeremías Gotthelf. 7) "La dicha de la vida consiste en tener siempre qué hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar": Thomas Chalmers. 8) "La felicidad es como una mariposa, cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro": Viktor Frankl. 9) "Quien no es feliz con poco no lo será con mucho": Lao T-sé.