Tuve la oportunidad de estar nuevamente con el gran Pepe Maya en su casa-estudio de Xico, y fue una excelente oportunidad para acercarme una vez más a su vastísima obra pictórica que, en su caso, es casi toda de caballete, admirarla, deleitarme con ella y constatar que, al menos, por el momento, no he perdido aún la capacidad de asombro. En el tiempo que no había vuelto a la casa de Pepe, esta ha cambiado algo, sus maravillosas “patas de elefante” cada vez están más gigantescas en su jardín, se ven como viejos mastodontes del jurásico, muy bellas, impresionantes por su gran tamaño, y ahora cuenta con una bóveda (sala-estudio) que hace aún más evidente el particular el estilo xiqueño de su casa, así como un horno de leña de tabique estilo italiano, obra del estilista de la pizza, el chef Giovanny Pippia. En este rincón, Pepe aprovecha sus espacios de asueto para preparar cocina de altura e invitar a degustar buenos tintos a su familia y amigos. Total que regresar a la casa de Pepe es volver a encontrarse con sus temperas, con el multicolor de sus lienzos en donde siempre están presentes los azules en sus diferentes tonalidades, así como una nueva etapa artística en donde aparecen lagartos y gallos, entre otra fauna misteriosa. Lo escribiò Marco Aurelio Gonzàlez Gama, directivo de este Portal

Cuando leí por primera vez sobre este poco menos que increíble africano, no daba crédito a sus hazañas olímpicas. Fue en 1960 cuando por primera vez un etíope, un africano, conseguía una medalla de oro en una justa olímpica. Abebe Bikila ganó la maratón de Roma rompiendo todos los récords, y lo hizo descalzo, su tiempo: 2 horas, quince minutos, 16 segundos y dos décimas en 42 kilómetros con 195 metros. Abebe, dicho con el más absoluto respeto, parecía todo menos un atleta, su figura correspondía más al de un aborigen de alguna tribu somalí, pastor de vacas y cabras. Nadie antes de Roma había escuchado mencionar siquiera su nombre, todo mundo se preguntaba que hacía allí ese hombre delgado, con aspecto de asceta, mal comido, esmirriado, más acostumbrado al polvo y la arena del desierto que al asfalto de las grandes urbes. Bikila, nacido en 1932 en un pequeño pueblo de Etiopía, era hijo de un humilde pastor de cabras y no aprendió a leer hasta los 14 años. A los 20 años, se alistó a la Guardia Imperial del ‘hijo de Dios’, Haile Selassie, como una forma de subsistencia. Bikila construyó su leyenda a partir de que decidió correr aquel histórico maratón por las calles de Roma como tantas veces lo había hecho en la ardiente arena de su pueblo, descalzo, nadie lo podía creer, todo el mundo lo miraba estupefacto. Cuatro años después, esta vez con calzado, volvió a ganar el oro en la prueba de maratón de Tokio 1964, batiendo de nuevo la plusmarca mundial con 2 horas 12 minutos 11 segundos. Abebe Bikila, el hombre increíble de Etiopía. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Es curioso cómo todas poblaciones, o al menos muchas que yo conozco, tienen un sello característico que las distingue. Puede ser un especie de árboles, Tehuacán por ejemplo, los gigantescos laureles de la India que había en su jardín central –ahí al zócalo o parque central así le llaman-; alguna planta o flor en específico como a Cuernavaca la distinguían hace mucho tiempo las bugambilias, que en la ‘ciudad de la eterna primavera las había en todas sus tonalidades adornando sus parques y camellones, a Xalapa misma la distingue una conífera frondosa como la araucaria, que aunque es una especie exótica, ha adquirido una especie de certificado de origen de la ciudad capital, y así podríamos seguir hablando de otros sellos distintivos. En mi ciudad natal, no hay una planta o árbol en particular, se podría decir de la jacaranda, pero desafortunadamente no quedan muchas, aunque hace muchos años había algo en particular que distinguía a Córdoba, y ese algo era el olor de la semilla del ajonjolí tostado y molido que despedía la antigua fábrica de aceites ‘El faro’, que hace unos cuarenta años se ubicaba dentro de un perímetro céntrico de la ciudad, luego entonces en plena época de tueste y molienda inundaba con su exquisito aroma a buena parte de la zona urbana del pueblo. Quien habrá presenciado alguna vez cómo se elabora el famoso ‘moli’ huatusqueño llamado Tlaltonile, que se elabora a base de semillas de ajonjolí y de calabaza doradas y molidas, sabrá muy bien de lo que estoy hablando, de un aroma incomparable que durante muchos años perfumó a la ciudad de Córdoba. Con la construcción del parque industrial en la época en la que fue su presidente municipal el Lic. Héctor Salmerón Roiz, la antigua fábrica de aceites ‘El faro’ se trasladó a esa área especialmente dispuesta para la instalación de factorías industriales. Otra cosa que caracterizaba a la fábrica, es que a las 7 de la mañana sonaba una chicharra que anunciaba el inicio de labores y a las 3, puntualmente, el horario de salida y terminación de la jornada laboral. Este sonido, que se oía en todo el rancho, marcaba el inicio de actividades escolares de las familias cordobesas. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) "El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes": Denis Diderot. 2) "¿Cuál es la felicidad que no tiene algo de pena?: Margaret Cliphant. 3) "Feliz es el hombre que tiene una buena esposa; vive el doble": Johann Wolfang von Goethe. 4) "La felicidad es al mismo tiempo la mejor, la más noble y la más placentera de todas las cosas": Aristóteles. 5) "La felicidad es perfecta cuando se comparte": Jane Parker. 6) "La independencia es felicidad": Susan B, Anthony. 7) "Si tú quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión": Dalai Lama. 8) "No todos cosechamos la felicidad en el mismo huerto": Luis Martínez Kleiser. 9) "No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás": León Tolstoi. 10) "Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz": Aristóteles. 11) "Una persona feliz es un bien común": George Chapman.

Nos da gusto tener en el Facebook amigos muy sensibles, que cuando subimos a la red social una poesía o algunas frases o proverbios sobre la justicia, la tolerancia, la felicidad, la experiencia, la cortesía y conceptos afines, muestran gran interés. Algunos de ellos son: Rosario Valverde, Beatriz González Laredo, Alba Luz Juárez, Ana Hakim, Virginia Rodríguez, Cristóbal Sayago, Jorge Flores, Gloria Rosellón (foto), Jesús Reyes, Silvestre Viveros, Bernardo Bellizia, Abigail Landa, Edwin Santillán, Luis Burillo, Bruno y Ricardo López, y Aldo Desmoctt, entre muchos otros. ¡Felicitaciones!

No he sido fan de los Medias Rojas –de los Dodgers tampoco-, soy Yankee de coraza, sin embargo, debo reconocer que a lo largo de mi historia personal como aficionado ligamayorista, desde que tenía 6 o 7 años, los patirrojos han sido un equipo que no me disgusta para nada. Desde mi humilde punto de vista, digamos que los centenarios -125 años- Medias Rojas son un equipo que no me quita el sueño, pero que nunca pierdo de vista, los observo de reojo, en la campaña los sigo y es que el ambiente del Fenway Park (1912) y su “monstruo verde” son extraordinarios. Además hay muchas cosas alrededor de los bostonianos que son parte de mis debilidades personales. Ahí les van algunas de las cosas que en la vida me han hecho empatar con esa ciudad colonial del noreste de los Estados Unidos. En primer lugar porque es el origen de los Kennedy, y por el culto que les guardo tengo muy presentes algunos lugares que están íntimamente ligados a la leyenda del asesinado presidente como Martha’s Vineyard y Hyannist Port, que es el lugar en donde la célebre familia tiene su residencia de verano; en segundo lugar, porque ahí se encuentra la escuela de gobierno “John F. Kennedy” de la Universidad de Harvard; en tercero, porque de esa área metropolitana son los no menos históricos Celtics y Patriotas; en cuarto lugar, porque en los Medias Rojas jugaron héroes deportivos norteamericanos de la talla de Ted Williams (el último en batear arriba del .400 de porcentaje), Carlton Fisk, tremendo cátcher, Carl Yaztrzemski, ganador de la triple corona de bateo en 1967, Wade Boggs, el “Come pollos”, cinco veces ganador del campeonato de bateo en la Americana, y en Boston también comenzó su carrera Babe Ruth; finalmente, quinto, es imposible ignorar “Sweet Caroline” de Neil Diamond, gran himno deportivo.

Probar este tequila, ha sido una de las mejores experiencias gastronómicas que he tenido recientemente. Sin temor a equivocarme, Don Julio 70 es un tequila que marca un antes y un después en la amplísima variedad de bebidas espirituosas de ese tipo. Antes debo decir que este tequila lo probé por primera vez en el feudo de Laureano Martínez Sánchez (La Paz de María), y es, a diferencia de otros tequilas, un licor que hay que tomarlo solo, es tan delicado su sabor que no necesita nada más para degustarlo. Cualquier cosa con que lo acompañe definitivamente van a malograr la experiencia de saborear un destilado de Agave tequilana Weber azul de excepcional calidad. Olvídese de la sangrita, del limón y la sal, tiene que ser directo, con una entrada de tostadas de cazón caza muy bien, un queso fuerte y algún serrano, pero sin mezclarse, todo a su tiempo. Si no lo ha probado dese el gusto de probarlo, es un tequila en el que no hay que ser un conocedor, como el que escribe, para adivinar las notas que lo caracterizan: en primer lugar su añejamiento, a leguas se nota que es un reposado, el sabor a la barrica resalta; después, de que se trata de un tequila suave, amable, ligeramente endulzado, cristalino, brillante, y va a decir usted que qué mamón soy, pero también se perciben repiques de guayaba, cítricos y vainilla, ¡degústenlo y me dicen si no! . En pocas palabras, y si me permiten la expresión, ¡Don Julio 70 es un tequila que nació sin madre! La casa que lo elabora lo sacó en una edición especial por los 70 años de fundada, pero hasta la botella es excepcional, pena da tirarla. Lo publica Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

"Me miró... él sonriendo tomó mi mano y yo le di un beso con el corazón dolorido, las palabras enmudecieron en mi boca, también en la suya; mis ojos, la llovizna, que sé yo, no me dejaban verlo, lo abracé y le dije adiós. Estaba en su silla de ruedas, en Plaza Krystal, le acompañaban dos mujeres, una de ellas me preguntó si lo conocía, ¡claro que lo conocía! respondí. Lo admiro y lo quiero. Es nuestro gran querido Maestro, Sergio Pitol". Lo escribió Sofía Gloría Rosellón de Morisini en el Facebook, el 11 de julio de 2017.

De vez en cuando le viene bien a uno distraerse con una lectura así, ligera, hasta frívola si se quiere, pero innegablemente divertida. La lectura que les recomendamos la constituye una serie de relatos breves, confesiones íntimas, que han hecho algunas celebrities acerca de las virtudes o déficits amatorios de sus ex parejas, atreviéndose a calificarlos, por supuesto a "toro pasado y sin pelos en la lengua", de buenos, malos o regulares, "transparencias" que nunca dejan de ser del interés de algunas y algunos terrenales por picantes, sino vean lo que opina la bellísima británica Liz Hurley del hombre con el que compartió lecho amatorio por más de 13 años, se publicó El Mundo de Madid: Mucho se ha especulado sobre las técnicas amatorias de Hugh Grant. Y no, no nos lo estamos inventado. Tan sólo tienen que echar un vistazo a internet y encontrarán cientos de foros donde los usuarios y usuarias debaten encarnizadamente sobre el tema. Suponemos que ese fue el motor que empujó a Liz Hurley a zanjar la polémica. La actriz fue clara y concisa. "Lo cierto es que es un 10 en la cama. Estuve con él durante 13 años, y ya sabes...", declaró sin pudor. Lo comenta Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Aunque muchos hombres no estemos muy habituados a estas cosas de la moda, a veces, consciente o inconscientemente somos presa de las orientaciones dominantes en cuanto a la apariencia masculina. Son, dicen los que saben y se ocupan de estas cosas, como una especie de péndulo que se mueve de un lado a otro y lo mismo que van y vienen. Primero fueron los metrosexuales que, de acuerdo con Wikipedia, “son hombres de la sociedad post-industrial urbana, que se caracterizan por un desarrollado interés por el cuidado personal, la apariencia y el estilo de vida sofisticado, a los que define la cultura del consumo y el mercadeo dirigido”; después vinieron los hipsters que, de acuerdo con El País, “son hombres que están en contra de los convencionalismos sociales, rechazan los valores de la cultura dominante, están en favor de las culturas populares locales y prefieren la comida orgánica” y ahora son los lumbersexuales, que son hombres que vienen a conjuntar las dos tendencias anteriores: “hombres barbudos, con camisa a cuadros, que exudan feromonas (sustancias químicas que secretan los seres vivos, y que provocan comportamientos específicos en otros individuos de la misma especie), son básicos, ‘asilvestrados’, muy vinculados a la figura del nuevo hippie, a la naturaleza y que, en teoría, no cuidan su imagen”, es decir, los hombres de estilo lumber gustan de proyectar una imagen como de leñador (camisa a cuadros, jeans y botas mineras). ¿Es usted un lumber? Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.
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