La primera vez que escuché con cierta conciencia a los ‘escarabajos’ (The Beatles), he de ver andado rondando los 5 o 6 años de edad, y como seguramente ocurrió también con muchos cuando escucharon por primera vez al ‘cuarteto de Liverpool’, su música me fascinó, en pocas palabras me embelesó. Algo había de diferente en sus melodías, en sus arreglos, en su orquestación, en su sonido único y diferente, especialmente a partir de su séptimo álbum, ‘Revolver’, ahí se nota el cambio, dirían hoy, la ‘transición’. Y no es que los seis anteriores no fueran álbumes valiosos, en especial yo destacaría ‘A Hard’s Day Night’ (1964) y ‘Help’ (1965), pero a partir de ‘Revolver’ hay un cambio, sobre todo en la orquestación y los arreglos y en donde ya se notaba la genial mano de George Martin, fue así como surgieron otros larga duración de época y que, conforme pasa el tiempo, cada vez se oyen mejor: ‘Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band’ (1967), Magical Mystery Tour (1967) y los tres últimos ‘Yellow Submarine (1969), ‘Abbey Road’ (1969) y ‘Let it Be’ (1970). No hay que escatimarle nada a John, Paul, George y Ringo, ellos eran los genios, sobre todo los dos primeros que exudaban un talento asombroso más cuando se ponían a escribir canciones, su fuerte era la composición musical y las letras, pero Martin, por sus conocimientos porque reunía varias virtudes: era un músico con formación clásica, sabía usar todos los recursos de un estudio de grabación y tenía un gran conocimiento de todos los géneros de la música popular, además, Martin que era un tipo elegante, el clásico Gentleman, era la cabeza fría y calculadora que metía al redil a los cuatro muchachos que lo único que querían hacer después de la música, la verdad, echar desmadre, reventarse hasta el extasío y andar con todas las muchachas que se les ponían por delante, estaban en la cima de la popularidad mundial, a decir del propio John Lennon, eran más famosos que Dios. The Beatles de todos modos hubieran triunfado con o sin Martin, no obstante ‘Yesterday’, ‘Eleanor Rigby’, ‘A Day in The Life’, ‘Strawbery Fields Forever’, ‘Penny Lane’, ‘Lady Madonna’ y ‘All You Need is Love’ jamás hubieran sonado como todavía suenan, como si las hubieran compuesto y grabado ayer. El 8 de marzo de 2016 falleció en su casa de Londres George Martin a los 90 años de edad, aparentemente por causas naturales. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) Espero que te des cuenta que cuando tienes amigos y hermanos con quienes hablar, reír y cantar, eso es verdadera felicidad. 2) No eduques a tus hijos para ser ricos, edúcalos para ser felices, para que vean el valor de las cosas y no su precio. 3) Hay gran diferencia entre ser humano y ser un humano. Muy pocos lo entienden. 4) La persona que te ama, nunca te dejará. Aún si hay cien motivos para rendirse, encontrará una razón para quedarse. 5) Las palabras más galardonadas en Londres: Come tu comida como si fuera tu medicina, o tendrás que tomar tu medicina como si fuera comida. 6) Eres amado cuando naces y serás amado cuando mueres. Depende de ti el tiempo intermedio.

1) Este 21 de septiembre se cumplen 41 años de haber iniciado actividades el "Hotel Xalapa", en esta capital. 2) La primera esposa del ex-gobernador de Veracruz, Patricio Chirinos Calero, fue Molly Keith Brown Magruder, de origen estadounidense. 3) El más probable nuevo titular del ORFIS es Julio López Troncoso, ya que viene muy recomendado por el Coordinador Jurídico de Presidencia de la República, Julio Scherer Ibarra. Pero también cuenta con posibilidades Javier Cruz Salas, porque es muy cercano al titular de Sefiplan, José Luis Lima Franco. Foto de "central de reservas".

"Como si estuviera nevando.. las matas de café lucen sus flores.. blancas para convertirse en el fruto.. de tono cereza.. Cafetales florecidos.. de la serranía cordobesa.. orgullosos se muestran con singular belleza.. Tesoro cordobés que aroma nuestra tierra.. café veracruzano.. que gana elogios para nuestro campo.. ¡Turista que viajas por estas tierras.. bendecidas por el cielo!!.. disfruta de este café que reconforta.. te hace soñar y esta tierra jamás olvidar". De la autoría del estimado Jesús Reyes Chávez, quien escribe en el Facebook que para los asiduos lectores de "Crónica del Poder" esperar los martes y los viernes el Top 50  es como esperar el número de la lotería premiado, y que si salen con Mención Honorífica es como obtener reintegro..

El que esto escribe no es ningún conocedor de aromas para caballero. Hubo un tiempo que me decanté por la loción Vetiver, la más clásica entre las clásicas fragancias para caballero. Decir Vetiver era decir elegancia, galanura, galantería, seducción. De lo que no me percaté en ese entonces es que yo no podía llegar a las aulas universitarias oliendo a gentleman, era algo hasta ridículo. Vetiver va bien con personalidades maduras, diría que no va conmigo ni siquiera ahora que rebaso la media centena de años. Pero con el tiempo han aparecido otro tipo de aguas perfumadas que se han ganado el mote de clásicas, como es el caso de Fahrenheit, algo así como el meridiano cero. Pero esta loción no es una cualquiera, los que saben dicen que su aroma recuerda al de la gasolina. Algo hay de cierto en ello. Dice El País que “es la versión aromática de una moto sobre el asfalto al atardecer. Es contundentemente masculina, tal y como se concebía la masculinidad en el cine y la televisión de los años 80, cuando nació”. Mmm… quizá, lo que sí sé es que, al igual que la de la Casa Guerlain, Fahrenheit es una fragancia para caballeros maduros, un chaval no puede andar por ahí, paseándose por el barrio oliendo a Fahrenheit, es como muy sofisticado. Su base proviene de la resina de benjuí, sándalo y unas notas de salida de espino, madreselva y violeta. Tiene muy buen fijador que hace que su aroma perdure tres o cuatro horas después, sin embargo, hay un cierto toquesillo como a gasolina perfectamente identificable. Muy propio para oficinas ejecutivas con trabajo intenso. Lo escribe Marco Aurelio Gonzàlez Gama, directivo de este Portal.

¿Cómo? Su compositor pintó a todo un país a través de sus acordes, al escucharla cierras los ojos e imaginariamente puedes sentir la textura de México, sus bajorrelieves, sus montañas, valles, serranías y hermosos paisajes; a la costa, al trópico húmedo y la selva; al escuchar sus violines se te viene a la mente la región huasteca (Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro y Puebla), la marimba te remite a Chiapas y Oaxaca (La Guelaguetza) y, por momentos, piensas que estás escuchando cantar con su característico falsete a Miguel Aceves Mejía interpretando ‘El jinete’ o ‘Cielo Rojo’ con un gran mariachi de fondo. Es un ensamble perfecto de arpas, violines, violas, violoncellos, el güiro, las maracas, el clarinete, la flauta y los timbales, ¿Siqui sirí?, ¿La bruja?, ¿el Cascabel?, ¿La bamba?, ¿Balajú?, ¿el Gavilancito?, ¿el son huasteco?, ¿las ‘chilenas’ de Guerrero?, ¿el baile de la iguana?, ¿el multicolor del país?, ¿el folclore?, ¿Chente?, ¿Lola Beltrán?, ¿Lucha Villa?, ¿el crótalo (castañuelas) de Sonia Amelio?, ¿el verde de Veracruz?, ¿la cantera multicolor del centro de la República?, ¿a mi amigo recordado Miguel Vélez Arceo?, ¿a Tlen Huicani de Alberto de la Rosa?, ¿la pintura de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Frida Kahlo, Rafael Coronel y Rufino Tamayo? Todo, a mi parecer todo eso y más está presente en el ‘Huapango’, “ese nuestro himno alternativo” de José Pablo Moncayo García que refleja y resume lo mejor de este gran país -¡cómo me duele a veces chingao!-. Esa pieza musical de excelencia que conforme pasa el tiempo más se engrandece y adquiere el estatus de una obra maestra. Decía mi maestro de cuarto año de primaria, el ‘gigante’ y sabio Antonio Bargés Barba: “… dicen que los hombres no lloran, pero yo sí lloro”, yo también cada vez que escucho ‘Huapango’. Naú Cessa Figueroa, que es economista de los buenos y además mi compadre, me hizo el favor de compartirme hace unos días a través de WhatsApp esta magna obra interpretada por la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar y dirigida por Gustavo Dudamel, en algún teatro del Reino Unido donde emocionó al flemático y conocedor público británico. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Y lo digo con orgullo, / tuyo nada más. / Jamás, jamás mis manos han sentido / más piel que tu piel, / porque hasta en sueños he sido fiel… ¡Caray! Perdón por las y los fans de Camilo Sesto (Camilo Blanes Cortés, Alcoy, 16 de septiembre de 1946-Madrid, 8 de septiembre de 2019), el cantante y compositor español de balada romántica, pop y rock, pero más allá de su indiscutible popularidad en el México, y en el mundo de habla hispana de los años 70, su figura, voz, estilo y canciones me eran harto –lo digo sinceramente- insufribles. Esa melenilla un tanto a la fuerza, porque no vamos a negar que hay otros personajes de la farándula a las que les va muy bien con su personalidad, pero a Camilo, al Buki y a Rigo Tovar (es amor), por ejemplo, pues que me perdonen pero no más no. Y en el caso del español, como que siempre la traía laqueada o con spray, con algo de crepé para que se le hiciera abultada, esa carita de petimetre con polvos para ocultar líneas faciales y el excesivo ceceo como para marcar distancia, ¡no!, por el amor de Dios, ¡no! Ni él, ni Miguel Gallardo y menos los de ‘Locomía’. A duras penas he pasado a Julio Iglesias, y eso que miren que es pesadito, aunque finalmente se convirtió en una parodia de sí mismo, o en su caso Emanuel, que lo alucinaba en mis épocas de universitario porque cuidado que era popular y se escuchaba en la radio, lo mismo que Toño Zamora con su ‘Zacazonapan’. Pero Camilo, Camilo era sinónimo de edulcorante, cantaba y escurría miel, ¿se acuerdan de ‘Fresa salvaje’? ¡híjoles, ni para intentar tararearla! Pero, bueno, en gustos se rompen géneros, se respeta a sus fans. Camilo falleció a los 72 años, con esa personalidad inverosímil que algunos han querido equiparar con la de Michael Jackson. Muy popular en México y Latinoamérica en donde fue encumbrado por Raúl Velasco y gracias a ‘Siempre en domingo’. Descanse en paz. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal

Ayer comenzó una nueva temporada del deporte del emparrillado. Es la número 100 de la National Football League (NFL). La temporada regular 2019 se disputará a lo largo de 17 semanas con un total de 256 partidos, comenzando el jueves 5 de septiembre –ayer- de 2019. Cada equipo disputará 16 partidos y una fecha libre. Y a propósito de ello, recordaba de cuando me empecé a aficionar a este rudo deporte. Fue a principios de los años 70, 71 o 72 para ser más exactos. Mis muy queridos amigos de la infancia, Kiko y Jaime Cházaro Rosario eran unos grandes aficionados y conocedores también, al americano. Llegaron a Córdoba de Xalapa en donde el gusto por el deporte venía de muchos años atrás con los equipos de la U. V., en donde militaron su hermano el ‘Guillo’ Cházaro y el que en aquel entonces era su cuñado, Andrés, el mandril Gutiérrez, que no sé si jugaban para los Lagartos, Lobos o Zorros, la cosa es que los Cházaro menores los tenían como héroes deportivos. Kiko, que fuimos juntos en sexto de primaria y en toda la secundaria, en la temporada de americano no había mes en que no comprara el Sports Ilustrated (Deporte ilustrado), la edición americana que traía fantásticos reportajes sobre los equipos y sus rosters completos.  Fue en ese entonces que me empecé a familiarizar con términos como ‘ala cerrada’ o ‘ala abierta’, que no son otra cosa que receptores dependiendo de su formación ofensiva, o también el ‘profundo’ o safety, que es el último de la línea defensiva para tratar de detener a un acarreador del ovoide. Total, que de esa época se desprende mi afición por los cascos y ver, recordar aquella inolvidable jugada en el partido por el campeonato de la serie divisional entre los Steelers y los Raiders, la llamada ‘Inmaculated Reception’ de Franco Harris –hijo de mexicana- que captura de manera providencial un pase de rebote de Terry Bradshaw y corre 40 o 50 yardas hasta la línea de anotación para conseguir el touchdown de la victoria. Ufff, ¡qué tiempos!, desde ese entonces nombres como Bob Griese, Roger Staubach, Frank Tarkenton y Joe Namath se me hicieron familiares y mi afición por el deporte creció hasta nuestros días. Rueda el ovoide. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Ahora que recordaba el 89 aniversario del fallecimiento del bardo Salvador Díaz Mirón hacía memoria de las lecturas que he hecho del género poético. No soy de ninguna manera un conocedor, pero si por gusto personal fuera, me inclino más por la prosa que por el verso. Me gustan Jaime Sabines y Octavio Paz, me es difícil la de mi paisano Jorge Cuesta –me queda claro que su poesía no está hecha para mi insensibilidad-, y me fue aún más difícil tratar de leer un ensayo que sobre Cuesta escribió en los 80 Inés Arredondo, pensaba, ingenuo, que ese trabajo me ayudaría a desentrañar la difícil poesía del cordobés (“Capto la seña de una mano, y veo que hay una libertad en mi deseo; ni dura ni reposa; las nubes de su objeto el tiempo altera como el agua la espuma prisionera de la masa ondulosa” fragmento de ‘Canto a un Dios mineral’), pero no, me la hizo aún más indescifrable. En los años setenta –finales- descubrí a Mario Benedetti, el uruguayo era como una moda entre los estudiantes de aquella época, era como que muy cool leerlo, más tarde descubrí a otro cordobés, ese sí con una prosa sencilla, comprensible, muy humana, me refiero a Rubén Bonifaz Nuño. Ya en los ochenta y noventa se me rebeló –gracias a mi esposa- un poeta al que yo considero ‘maldito’, el peruano César Vallejo (“Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡Yo no sé!”), ¡ah qué hermosa y desgarradora poética!, y así leí a Miguel Hernández, a Huidobro y a Machado, a Salvador Novo y a García Lorca, todos deslumbrantes a mi modesto entender, pero su poesía no la cambio por la de Sor Juana, Pita Amor y el renombrado Díaz Mirón, que hicieron poesía como jugando, enlazando y entrelazando palabras hasta formar rimas sencillas y bellas pero con una profunda significación, así recuerdo otra de nuestro ‘vate pendenciero’,: “Los claros timbres de que estoy ufano, han de salir de la calumnia ilesos. Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!”. Díaz Mirón vivió entre letras, balas y pleitos callejeros, en numerosos duelos arriesgó la vida para lavar su honor. Personaje de novela, hijo de un ex gobernador de Veracruz, fue acusado de homicidio, padeció la reclusión, el destierro, fue diputado, enfrentó a Carranza, fue porfirista declarado y seguidor del usurpador Victoriano Huerta, una vida de leyenda no cabe duda. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Si tuviéramos que escoger a nuestras 10 canciones preferidas de todos los tiempos en la historia del rock and roll, sin duda la selección sería difícil, pero, invariablemente colocaríamos dentro de las primeras 5 a esta canción del grupo norteamericano Toto que data de 1982 y que formó parte de su álbum más clásico, Toto IV, que es un compendio de muy buena música y que todo melómano, ¡que todo buen melómano! debería tener en su discoteca personal!. Africa tiene muchas virtudes como una buena rola, desde los arreglos, los acompañamientos, la voz del tecladista David Paich, los coros y la ¡letra!, la letra es un poema de canción: Detuve a un anciano en el camino/esperando encontrar palabras olvidadas hace tiempo o antiguas melodías/Se volvió hacia mi como para decirme, “apresúrate muchacho, están esperando allá por ti; Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.