Antier, en el noticiero nocturno que conduce la inteligente Denise Maerker –colega de profesión-, le dedicó una parte del programa a destacar la gran, pero de veras gran actuación del tenor xalapeño Javier Camarena –no encuentro cuál es su apellido materno- en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Según le comentó a la propia Denise, Gerardo Kleinburg, narrador, crítico y promotor musical, ex director de la Compañía Nacional de Ópera de México y ex director del Festival Internacional Cervantino, se trató de una actuación excepcional la de nuestro paisano porque dar no sé cuántas veces –se dice que 9- el do de pecho en ‘La fille du regiment’ (‘La hija del regimiento’), de Donizetti, no hizo más que exaltar al conocedor público neoyorkino para que se volcara al unísono y le pidiera al xalapeño un bis (encore) de esa dificilísima obra operística compuesta por el genio de Bérgamo. Caray, el que esto escribe no es para nada un lego en lo que se refiere a este arte escénico que combina nada más y nada menos que la literatura, poesía, actuación, canto y la música, y que en la poderosa garganta y el fuelle pulmonar de Camarena suenan y retumban como un juego de niños, pero no, son notas que están llenas de un lirismo notable que conmueven a un inconmovible como este humilde escribiente. Un aplauso para el admirado Javier por su actuación del pasado jueves en ese templo de la ópera que es el MOH. Para quienes lo ignorábamos, Camarena vio la luz primera un 26 de marzo de 1976 en esta capital y realizó sus estudios en la Facultad de Música de la U. V., graduándose con honores de la Licenciatura en Música de la Universidad de Guanajuato. Fue ganador del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli en el 2004, debutando en un rol estelar como Tonio en ‘La Hija del Regimiento’ en el Palacio de Bellas Artes. En el 2005, obtuvo el primer lugar en el Concurso de Canto Juan Oncinas en Barcelona y posteriormente en 2006 se integró al International Opernstudio en Zurich, Suiza. Habría que hacer un esfuerzo para traerlo a cantarle a sus paisanos en Tlaqná y en el Foro Boca del Río. Lo escribe Marco Auurelio González Gama, directivo de este Portal. Foto de Wikipedia.

Un día le preguntaron al gran Eric Clapton que ¿Qué se sentía ser el mejor guitarrista del mundo?, su respuesta rápida y sin tanto pensarlo fue: “No sé, pregúntenle a Prince”, y tenía razón Clapton, Prince a lo mejor no era el mejor pero estaba entre la élite de guitarristas mundiales, no sé si el primero o el último, pero sí era un guitarrista extraordinario, para mí mejor instrumentista incluso que cantante. A todos nos agarró fuera de base la sorpresiva muerte por inesperada de Prince (Prince Rogers Nelson), y es que el de Minnesota era un chamaco de apenas 57 años (el pasado 7 de junio cumpliría 59 años). Prince, junto con David Bowie –tal vez su par en la pintura era Dalí- eran personajes únicos e irrepetibles, eran como la esencia misma del “camaleonismo”, dicho esto en el sentido más histriónico de la palabra, es decir, eran extravagantes, icónicos, iconoclastas, multicolores, “performanceros”, músicos talentosísimos e inteligentes. Nunca me consideré un fan de Prince, como tampoco lo fui de Bowie –sí lo fui y lo sigo siendo de Dalí-, todavía no alcanzo a comprender su “sonido Minneapolis”, que es una mezcla de géneros musicales, pero sí, definitivamente lo admiré como instrumentista, pocos rasgaban la guitarra como él, hasta parecía que jugaba con la de 6 cuerdas, ¡qué manera de ejecutarla!, y para los que somos rockeros de coraza nos emociona alguien que toca la guitarra así y si no juzguen ustedes mismos cómo, en un ‘toquín’ de homenaje a George Harrison en el que coincidieron músicos como Tom Pretty, Steve Winwood, Jeff Lynne y el mismo hijo de George, Dhani Harrison, en donde interpretan de una manera magistral “While My Guitar Gently Weeps” (“Mientras mi guitarra llora suavemente”), que es una de las grandes composiciones del beatle más místico y que además es una canción que reúne todo: letra, música, muy buen ritmo, rock sensacional y toque de nostalgia y melancolía tan típicos en las composiciones de Harrison, además hay un toque inocultable de nuestro Tintán” en este Prince que salta a los ojos de todos: https://www.youtube.com/watch?v=6SFNW5F8K9Y Lo escribiò Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) Al gran cero (del apócrifo Abel Martín). "Cuando el Ser que se es hizo la nada.. Y reposó, que bien lo merecía.. Ya tuvo el día noche y compañía.. Tuvo el hombre en la ausencia de la amada... Del umbral brotó el pensar humano.. Y el hueco universal alzó, vacío.. Ya sin color, desubstanciado y frío.. Lleno de niebla ingrávida, en su mano... Toma el cero integral, la huesca esfera.. Que has de mirar, si lo has de ver, erguido.. Hoy que es espalda el lomo de tu fiera... Y en el milagro del no ser cumplido.. Brinda, poeta, un canto de frontera.. A la muerte, al silencio y al olvido". 2) Arde en tus ojos: "Arde en tus ojos un misterio, virgen.. esquiva y compañera.. No sé si es odio o es amor la lumbre.. inagotable de tu aljuba negra... Conmigo irás mientras proyecte sombra.. mi cuerpo y quede a mi sandalia arena... ¿Eres la sed o el agua en mi camino?.. Dime, virgen esquiva y compañera".

Y que conste que lo dijo Francisco, el Papa, por lo tanto su dicho es algo sagrado, pero todavía tiene más trascendencia su dicho viniendo de quien viene, o sea de un argentino -algo les sabrá el pontífice a sus paisanos-, pero en una entrevista que le concedió a Valentina Alazraki para Televisa, Francisco hizo un comentario entre líneas que habla de que el prelado tiene sentido del humor. En una parte de la entrevista le preguntó Jorge Mario Bergoglio a Valentina lo siguiente: -Valentina -con acento argentino-, ¿vos sabés cómo se suicida un argentino?, VA: -No Santo Padre, usted dígamelo. PF: -Pues muy sencillo -otra vez imaginen el acento de los ches-, se sube a lo más alto de su ego y se deja caer... Sí que tiene sentido del humor el Papa. Por cierto, la CDMX es una sucursal de Buenos Aires, aquí va a pasar pronto como en California, ya viven más mexicanos que en cualquier estado de la República, y en la CDMX ya viven más argentinos que en cualquier provincia de la ¡Aaargentiiina, che! Aquí viven felices comunicándose a todas horas por Nextel (nexchtel, dirían ellos) con su familia en el cono sur. De veras, cómo hay "argenmex" en México. Aquí ganan lo que jamás en Argentina ganarían. Lo comenta Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

La temporada de primavera me gusta, entre otras cosas porque es época de chinenes (en algunos lugares también les dicen chininis). Para definir este delicioso fruto tropical propio del trópico húmedo, lo diría como lo decía mi padre si viviera: “¡Es como una mantequilla vegetal!”, y es que no hay nada más grato para el paladar humano que saborear una tortilla de maíz, de mano o de fábrica, untada con la pulpa de este exquisito manjar que dan los árboles, aderezado además con una pizca de sal, y ya si es usted muy exigente recomiendo que al taco además le agregue una discreta porción de auténtica salsa macha, como la que se hace en mi rancho, es decir, de chile comapeño, dispersa a lo largo de la tortilla, para después enrollarla y entonces sí, dispóngase a saborearla porque le garantizo que esa sí es una experiencia religiosa. El chinene, que en Veracruz tenemos la suerte de encontrarlo abundantemente con cualquier marchanta, viene siendo como un pariente pobre del aguacate, de la pagua como le dicen en otras partes de América. La tortilla de por medio es importante, pero para consumirlo no requiere más que de una cuchara para raspar la pulpa fibrosa de la cáscara rugosa del fruto, que va del verde al color café, agréguele tantita sal, nada más tantita como para resaltar su delicado e indescifrable sabor y a paladear se ha dicho. ¡Nada más! Lo escribiò Marco Aurelio Gonzàlez Gama, directivo de este Portal.

Notimex informa que “Chedraui espera abrir este año tan solo 29 unidades de sus distintos formatos en México, cifra menor a las proyecciones de 2018, cuando preveía la apertura de 42 sucursales en el País, más dos en Estados Unidos”. De acuerdo con la Guía de Resultados para 2019 enviada a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), contempla la apertura aproximada de seis Tiendas Chedraui, ocho Superchedraui y 10 Supercitos, mientras que en territorio estadounidense no considera aperturas. Para 2018, la empresa proyectó abrir 42 sucursales, 30% Tiendas Chedraui y 70 por ciento en formatos de menor tamaño, como Súper Chedraui, Superché o Supercito, y en Estados Unidos la expectativa era de dos nuevas tiendas, más las 63 de Fiesta Mart adquiridas (Texas). Aquí cabe mencionar que al cierre de septiembre del año pasado, la empresa operaba 184 sucursales en México en sus diferentes formatos, además de 124 autoservicios en el territorio estadounidense. Pues ni hablar, están duras las proyecciones económicas para el grupo empresarial veracruzano, tanto que se están ajustando de a de veras el cinturón. Ya de paso diremos que se ganaron un 10 con su formato Selecto, qué tienda en verdad, el dinero se gasta con gusto. Lo comenta Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal

Para quienes gusta el deporte blanco (tenis), van a estar de acuerdo con lo que a continuación voy a escribir. De finales de los años 60, que fue cuando el deporte de las raquetas me empezó a llamar la atención. En todo ese tiempo siguiendo los principales torneos –Grand Slam (golpe), se les dice-, en donde he tenido la oportunidad de ver un tenis de muy alta factura con exponentes como Jimmy Connors, Ivan Lendl, Björn Borg, Pete Sampras, Andre Agassi, John McEnroe, Ilie Nastase, Boris Becker, Mats Wilander y Stefan Edberg, entre otros grandes tenistas, la generación actual que domina los principales torneos, es, sin duda, la de mayor brillantez en la historia del deporte blanco a nivel profesional, sino mire usted: Rafa Nadal, impresionante fuerza, pundonor y coraje; Novak Djokovic, frío, preciso y calculador; Andy Murray, alma, vida y corazón; Juan Martín del Potro, orgullo, coraje y entrega, pero el que está por encima de estos y de los ya históricos anteriormente nombrados es la “maquinaria de precisión suiza”, Roger Federer, a quien he venido siguiendo en estos días a través del Australia Open y ¡qué bárbaro, qué jugador!, sin par. En cuatro palabras y a sus 37 años lo describiría: genial, elegante, sereno y muy efectivo. Qué clase de atleta nos tocó ver desempeñarse sobre los rectángulos de 8.23 metros por 23.77. Si viviera y lo hubiera visto jugar, estoy seguro que ya le hubiera compuesto un pasodoble el flaco de oro, Agustín Lara. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) A la analista política Denise Dresser, hace unos seis años que vino a Xalapa, invitada por Ricardo Ahued, a dar una conferencia, le preguntaron que sí tanto conocía sobre la política nacional y tanto criticaba las acciones de los políticos, por qué no se lanzaba como candidata a la Presidencia de la Republica, habida cuenta de que recorre el territorio nacional impartiendo conferencias. Contestó que no se lanzaba, porque dejaría vacío un importante espacio dentro de la defensoría de la sociedad civil, lo que no convenció mucho. 2) El ex-canciller Jorge Castañeda es el que más sabe sobre chismes políticos en este país. 3) El periodista Carlos Marín irradia una gran simpatía hacia todos los televidentes que lo observan en varias programas. 4) Jorge Zepeda Patterson además de un gran analista político, escribe libros y novelas y con una de ellas: "Milena y el fémur más bello del mundo" se ganó el "Premio Planeta" en España.

No la he visto, espero poder verla pronto, pero a propósito de esta saga de películas inspiradas en la historia del legendario boxeador de la categoría de pesos completos, Rocky Balboa, por supuesto que hablo en el lenguaje de la ficción, recordaba a aquella no menos legendaria primera entrega del año de 1977 que ganó el Oscar a Mejor Película y al Mejor Director (John G. Avildsen), escrita y protagonizada por el propio Silvester Stallone, que una de las cosas que más me deslumbró de esta cinta fue su maravillosa banda sonora. ¡Ah qué cosa más maravillosa nos regaló esa película gracias al talento de Bill Conti!, de mis compositores de cine preferidos después de, en riguroso orden descendente: Ennio Morricone, que este año se retira de la dirección musical a la edad de 90 años y después de una larga carrera de más siete décadas -¡MAESTRO, que grande es usted!; John Williams, Henry Mancini y antes de John Barry (007), Hans Zimmer y Lalo Schifrin. Qué les puedo decir de esta enorme música para el cine. Refrenda en lo que siempre he estado consciente, entre otras cosas por la música soy un eterno enamorado del cine. Con la música del celuloide he soñado, he reído, he llorado –sí, chinago, y mucho y muchas veces-, me he divertido y he lamentado no haber tenido el talento para dedicarme a la música. Y es que cómo olvidar las maravillosas fanfarreas del tema principal de ‘Rocky’, y cómo olvidar su carrera en las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia y que, curiosamente la escalinata es más famosa que el propio museo. Son las escaleras que subía corriendo Rocky. Son las escaleras que, ahora, cuarenta y dos años después del estreno de la película, muchas personas suben corriendo para tomarse la foto o el vídeo de recuerdo. ¡Qué grande es el cine y su música, carajo! Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

De vez en vez es bueno regresar a las cosas cotidianas, aquellas pequeñas cosas, disímbolas, en apariencia intrascendentes, cosas que de repente se le vienen a uno a la memoria, cual ‘flashazos’ –flashbacks-, que siente uno como que renace de entre sus cenizas. Y es que me estaba acordando, no sé por qué –así son los flashazos-, de las llamadas tortas pleonasmo o pleonásticas, ¿las ha comido usted? Antes debo decir que el que esto escribe es un amante de las tortas, son de las cosas que más extraño de mi tierra aquí en Xalapa. En mi pueblo, la especialidad de la casa, digamos que el plato por excelencia que consumimos las masas, son las tortas, de pierna de puerco blanca –no enchilada o adobada-, de jamón envinado, ¡pero el auténtico!, no el que pintan en los supermercados con vino jerez y azúcar mascabado, el de El Borrego, jugoso y tierno, y de ahí hay una gran variedad de tortas que van desde las que se hacen con jamón serrano, lomo embuchado y salamis. Hay también de lomo adobado, de queso de ‘bola’, quesillo y manchego, pero las auténticas son las dos primeras que mencioné, en ‘Pedro’ –un buen día como no queriendo se despacha como 1,000-, ‘Pepín’ –la salsa de chile serrano, cebolla y cilantro picados son de época- y El Borrego –nada más le ponen a cada bolillo como 150 gr. de jamón-, pero cuando vaya al ex D.F., no deje usted de probar las tortas pleonasmo o pleonásticas, muy, pero muy llenadoras, y para comerlas olvídese usted que está sometido a un régimen dietético, hay que comerlas sin remordimientos de ninguna clase, como si no hubiera la promesa de un mañana. Las de tamal, también llamadas 'guajolotas', son el exceso del exceso, dicen que ya las comía Cuauhtémoc, y recién surgió en la esquina de Alfonso Reyes y Tamaulipas, en un puesto de la calle, la torta de chilaquil, rojos o verdes, con bastante queso fresco desboronado, crema agría y cebolla, más su respectivo chile jalapeño en vinagre o habanero. Si no las ha probado, ¡pruébelas!, son auténticas ‘Michelin’, eso sí, si va a las auténticas de la Condesa, llénese de paciencia porque a veces hay que hacer una cola como de 100 comensales. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.